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El empresario Ricardo Fernández Barrueco tuvo un impasse en 2007 con la DEA por un avión

Ricardo Fernández Barrueco

El empresario venezolano Ricardo Fernández Barrueco, fue multado con 1,1 millones de dólares en 2008, después de que le fuera decomisado un avión ejecutivo en 2007 en un aeropuerto de Florida, según informaron entonces medios locales.

Fernández, de 43 años de edad, propietario de la empresa American Food Grain (AFG), tendrá debió pagar la multa luego de llegar a un acuerdo con la Fiscalía, y poner a la venta el avión que le fue confiscado por la Dirección de Control de Drogas estadounidense (DEA).

El avión, matrícula N700SA, fue confiscado por la DEA por estar registrado con una matrícula tipo “N”, reservada exclusivamente para ciudadanos y empresas estadounidenses. Según informó entonces el diario estadounidense El Nuevo Herald, ese tipo de matrícula ha sido comúnmente utilizada para operaciones de lavado de dinero y por narcotraficantes con el fin de evitar inspecciones en aeropuertos internacionales.


La compañía AFG se comprometió a no presentar ninguna denuncia contra los funcionarios que participaron en el decomiso del avión, un Raytheon Hawker 800, que fue confiscado en el aeropuerto de la ciudad de Fort Lauderdale, al norte de Miami.

De acuerdo con la normativa vigente, una aeronave sólo puede ser adquirida y mantenida con matrícula estadounidense si el aparato pertenece a un ciudadano de este país o a una empresa de la que dos terceras partes de los propietarios son ciudadanos estadounidenses.

Sin embargo, los directivos de la compañía AFG, que no tienen la ciudadanía estadounidense, obtuvieron la numeración “N” para la matrícula del avión.

Uno de los directivos de AFG “actuó incorrectamente” y registró el avión en Estados Unidos “sin el consentimiento” de los propietario.

Fernández fue uno de los principales proveedores de la cadena oficial de producción y distribución de alimentos Mercal en Venezuela.

Una empresa matriz de Fernández, Proarepa, vio multiplicados sus ingresos a partir de los contratos oficiales con el Gobierno venezolano, algo que permitió al empresario formar parte de grandes proyectos de inversión en astilleros e industria pesquera en Panamá y Ecuador.


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