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Ricardo Fernández Barrueco, el empresario que intenta hacer crecer su opaca fortuna en Panamá

Ricardo Fernández Barrueco

En la ciudad de Barranquilla funcionan dos compañías procesadoras de atún, denominadas Atunec y Gralco, de la que uno de sus socios es Enrique Gerlein, un empresario miembro de una familia acomodada de Colombia, con vínculos en la política y salpicada por escándalos de compra de votos y corrupción. Las empresas figuran en negocios con Ricardo Fernández Barrueco, un industrial venezolano, cuyo nombre se ha asociado con el de Adán Chávez Frías, Hermano del difunto expresidente venezolano Hugo Chávez.

La participación de Fernández en el negocio atunero es, según algunos creen, una careta para el blanqueo de capitales provenientes del contrabando de combustible desde Venezuela, a través de buques atuneros, pero también para aprovecharse del tratado de libre comercio entre Colombia y los Estados Unidos, vendiendo atún, negocio sancionado por la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) tal y como asegura una fuente familiarizada con el asunto.

A Ricardo Fernández Barrueco, además de Adán Chávez, también lo han asociado con el General en condición de retiro del Ejército venezolano y exjefe de la inteligencia militar de Venezuela, Hugo Armando Carvajal Barrios, contra quien la justicia estadounidense ha ofrecido una recompensa de $ 10 millones por su captura, por conspirar para el tráfico de droga. Pero también Fernández ha sido vinculado con Pedro Luis Martín Olivares, un ex policía venezolano sancionado por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Hoy Fernández disputa en Panamá el control de los astilleros Braswell y El Causeway de Amador.

Ricardo Fernández Barrueco, ha sido vinculado en Venezuela al chavismo, recibiendo los alias de “El Zar de Mercal” o “Súper Pollo”. Fue uno de los responsables de oxigenar al gobierno del fallecido expresidente Hugo Chávez Frías, durante el Golpe de Estado del 11 de abril del 2002, que buscaba derrocar al Gobierno de Chávez, del que Fernández puso a disposición una flota de camiones adscritos a una empresa denominada ATC, para la distribución de alimentos, rompiendo de esa manera el paro petrolero convocado por factores de la oposición. El empresario tendió la mano al chavismo, al igual que otros industriales, como Wilmer Ruperti, quien ayudó al Gobierno chavista a reactivar la exportación petrolera, paralizada por la huelga organizada por la oposición.

Fernández Barrueco, junto a sus hermanos Bernardo, Felipe y Gustavo Fernández Barrueco, son hijos de unos inmigrantes españoles que hicieron una fortuna durante los gobiernos del chavismo, que han manejado a través del sistema financiero panameño, creando un entramado de empresas con operaciones en Montecristi, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Guatemala, México, Brasil, España y en los Estados Unidos el Grupo Campomarino y Bernardino, cuyas operaciones son manejadas por Bernardo Fernández Barrueco desde la ciudad de Orlando, en el estado de la Florida, donde se asegura cuentan con una franquicia de camiones de encomiendas FEDEX.

Ricardo Fernández Barrueco

Un ex asesor de seguridad señala a los Fernández Barrueco mediante un documento registrado en una notaría de la ciudad de Panamá, de ser los autores intelectuales del atentado en contra de su esposa y una sobrina, las cuales habrían recibido 8 y 5 disparos, respectivamente, en diferentes partes de su humanidad, de un total de 15 impactos de bala, hecho suscitado la mañana del 17 de Octubre del 2008 en el sector de Carrasquilla, en Panamá.

Ricardo Fernández Barrueco ha sido señalado por contrabandear combustible desde las refinerías de PDVSA en Venezuela, a través de sus buques atuneros. El combustible era adquirido en Venezuela, supuestamente a costos muy bajos en bolívares, para luego trasladarlo en buques al fondeadero de la Isla Taboga en Panamá, donde era revendido en dólares, obteniendo ganancias exorbitantes, que según algunas denuncias, eran utilizadas para el financiamiento de campañas electorales, como fue el caso de la ex candidata a la presidencia de Panamá, por el Partido Revolucionario Democrático de Panamá (PRD), Balbina Herrera, quien fue derrotada en 2009 por el entonces candidato Ricardo Martinelli. Los mismos fondos, en asociación con el grupo empresarial Maseca, han sido ligados con el financiamiento de campañas del otrora candidato presidencial y hoy mandatario de México, Andrés Manuel López.

Fernández Barrueco, en su papel como banquero, fue uno de los responsables de la mini crisis financiera de Venezuela entre los años 2008 y 2009, que involucró a las entidades financieras Bolívar Banco, Banco Confederado, Banco Canarias y Banpro, desde donde desvió fondos de los ahorristas y se apropio de forma indebida de créditos, enviándolos a Panamá, situación que condujo a su arresto en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas. Tras el fallecimiento del entonces presidente Hugo Chávez Frías, Fernández logró salir en libertad, supuestamente mediante los buenos oficios del ex ministro Elías Jaua Milano y de Adán Chávez Frías, quienes habrían intercedido ante el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro Moros, sucesor de Chávez en la presidencia de Venezuela, para lograr la libertad del empresario. Tras su excarcelación, Fernández viajó a Panamá y desde ahí continuaría manejando junto a sus hermanos las operaciones de su antiguo Grupo Fextun, según ha dicho una fuente familiarizada con el asunto.

En el 2006 el grupo español Fábrica de Exquisiteces de Atún (Fextun) mediante el lobby de unos diputados españoles, lograron que el Gobierno del entonces presidente de Panamá, Martín Torrijos, fallara a favor de adjudicarles la concesión de Astilleros Braswell, mediante una oferta realizada por unos $ 8 millones de dólares a Ricardo Fernández Barrueco, presentándolo en Panamá como un empresario español muy serio cuando realmente es venezolano de raíces españolas, y ha estado vinculado al chavismo en su país de origen.

Sin embargo, los negocios de Ricardo Fernández Barrueco y de sus hermanos Bernardo, Felipe y Gustavo Fernández Barrueco, no han dejado de estar presentes en Panamá, ampliando sus operaciones, que incluyeron el alquiler de la sede del antiguo Dresdner Bank, en la céntrica calle 50 de Panamá, adquirida por el Grupo Fextun al Banco Pichincha, entidad bancaria de Ecuador, país donde los hermanos mantienen operaciones, mediante una planta procesadora de lomos de atún de nombre Pespesca.

Después de unos años, Ricardo Fernández Barrueco intenta retomar el control del Astillero Balboa, antiguo Astillero Braswell, mediante acercamientos con el nuevo presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, a quien se asegura le habría aportado financiamiento para su campana electoral, a través del expresidente Martín Torrijos y un tren de abogados que los hermanos empresarios poseen en Panamá.

Los Fernández Barrueco, estarían detrás de un proyecto para que la compañía Astilleros Canarios (ASTICAN), grupo que ya se ha reunido con Laurentino Cortizo, asuma el control del Astillero Balboa, que hace más de una década manejó Fernández, propietario de la pesquera Fextun.

ASTICAN se publicita como el primer grupo privado de reparaciones y transformación naval de España, con astilleros en Las Palmas y Santander, aunque según una fuente, quienes estarían a cargo serían los Fernández Barrueco.

Un compilado de documentos que pueden ser vistos y descargados dando clic aquí muestra varias de las compañías que los hermanos poseen en Panamá y los Estados Unidos. Entre éstas aparecen Burkina Business, Inc., Campomarino S.A., Súper Talleres, S.A., Tanker F, S.A.


Algunas de las empresas del grupo










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