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José Zambrano, el hombre que pasó de humilde tendero a prófugo por comprar y quebrar el banco Banorte en Venezuela


En diciembre de 2009, como parte de la purga de empresas financieras y aseguradoras llevada a cabo en Venezuela por el Gobierno de Hugo Chávez, Banorte, una pequeña entidad que representaba el 0,7% de los activos del mercado, fue intervenido a puertas cerradas por la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (Sudeban) en el país petrolero.

¿La razón? El banco estaba en una situación de iliquidez que no le permitía cubrir sus obligaciones en el corto plazo. Banorte fue la octava entidad privada en ser intervenida ese año en Venezuela, luego de Confederado, Bolívar, ProVivienda (BanPro), Central Banco Universal, Baninvest Banca de Inversión, y Banco Real.

Según la web El Cooperante, para entonces, el mayor accionista del banco era José Jesús Zambrano Lucero, un empresario venezolano que compró las acciones al banquero Carlos Gill en 2008 y que también era dueño de Seguros Bancentro (Zuma Seguros) y del equipo de baloncesto Marinos de Anzoátegui. Todo un imperio empresarial del que Zambrano Lucero se hizo en tan solo una década.

Según Últimas Noticias, medio que llevó a cabo la investigación periodística y que reseñó todo el caso, en tan solo diez años, quien fuese en su juventud un vendedor en la tienda El Imán, ubicada en Barcelona, provincia de Anzoátegui, se convirtió en un multimillonario empresario bien conocido en la cúpula chavista, donde tenía los mejores contactos.

Zambrano Lucero dio sus primeros pasos en la política en Proyecto Venezuela, un partido social-cristiano fundado por Henrique Salas Römer, y que representó como diputado suplente a la Asamblea Nacional en 1998. No obstante, fue en 1999 que ejerció el cargo por un breve periodo de tiempo, y es que en la primera mitad de los 2000, pasó a formar parte de las filas chavistas.

“El Chacho”, como era recordado en su ciudad natal, se convirtió en uno de los empresarios entusiasmados con la idea socialista del Gobierno revolucionario, el cual, lo patrocinó en su proyecto de instalación de una planta de de fertilizantes nombrada Fertiplan.

La iniciativa surgió directamente de Hugo Chávez, quien en septiembre del año 2000 firmó un convenio con Japón para suministrar 60 millones de pies cúbicos de gas natural para la producción de fertilizantes. El proyecto no se hizo público sino hasta 2005, cuando el Ejecutivo socialista anunció la creación de la planta, la cual, proveería trabajo en el oriente de Venezuela, donde la tasa de desempleo era sumamente alta.

Fertiplan fue promocionada a través del Gobierno, sin embargo, el propio Ministerio de Comunicación dijo entonces que era una empresa privada, propiedad de Zambrano Lucero, quien invirtió alrededor de $ 1000 millones para su fundación. Esta suma incluía la compra del terreno, una transacción turbia que llevó a cabo El Chacho en su tierra natal, Anzoátegui.

Zambrano Lucero aprovechó los vínculos que su padre había creado con Don Adriano Adrián La Rosa, encargado de la creación de la Basílica del Cristo José al que conoció cuando trabajó en el departamento de sucesiones del Ministerio de Hacienda. “Un día se presentó en casa de Don Adriano diciendo que él era el hijo de un gran amigo suyo. Zambrano le propuso comprarle un terreno que queda al lado del Criogénico de Jose para construir allí Fertiplant», contó al medio Últimas Noticias un familiar de La Rosa.

La compañía, presentada públicamente en el año 2004 por Zambrano Lucero, era la encargada del proyecto Fertiplan. Según las palabras de El Chacho durante su inauguración, Enhestar se dedicaría a la prestación de servicios en materia petrolera, y tendría como fin de desarrollar megaproyectos en las áreas de petróleo, gas y petroquímica.

La misma, fue promocionada como una corporación de inversión privada, pero que trabajaría de la mano de Petróleos de Venezuela S.A. a través de Pdvsa Gas. Incluso, de acuerdo con Zambrano Lucero. Enhestar fue la primera empresa privada de capital 100% nacional que firmó un contrato de suministro de gas metano con la filial petrolera.

El Chacho, quien daba el discurso de presentación ante Chávez y su gabinete, manifestó su deseo de construir la patria y de dejar de lado los conflictos políticos que interfirieron en el año 2002 durante el paro petrolero, el cual, retrasó el proyecto de Fertiplan por dos años. Asimismo, aprovechó para criticar a aquellos empresarios que luego de tener contratos con el Estado, se manejaron como traders, vendiéndolos para obtener comisión.

“Hoy en día Corporación Enhes­tar ha demostrado con fe, con constancia y dedicación, que se puede parar en cualquier momento ante el Ministerio de Energía y Minas, ante Petróleos de Venezuela, a solicitar cualquier empresa dentro del sector energético y podrán tener ustedes la seguridad de que ese proyecto será concluido, así lo hemos demostrado. No fuimos nunca gestores, y no lo seremos, somos empresarios”, aseguraba la empresa.

Enhestar afianzó sus lazos con PDVSA, la estatal petrolera, en los años consiguientes. En 2002, la empresa recibió una concesión por 20 años para la explotación de sal en una laguna artificial en Araya, parte del Municipio Cruz Salmerón, Sucre. En 2006, Pdvsa nuevamente contrató a la empresa de Zambrano Lucero para construir 27 taladros de perforación, los cuales, haría en conjunto con otras 12 empresas. El proyecto, nunca fue concluido.

Fue al año siguiente, en 2007, cuando el Chacho subió un escaño más en la cúpula empresarial del oficialismo, al adquirir Seguros Bancentro, una aseguradora que luego pasó a llamarse Zuma Seguros y que fue valorada entonces por $ 9 millones.

En 2008, hizo su más osada transacción, al comprar Banorte por la nada socialista suma de $ 52 millones. Tanto la entidad bancaria como la aseguradora, fueron comprados al mismo dueño, Carlos Gill Ramírez, un empresario paraguayo-venezolano que figuró en los Panama Papers en 2016, año en el que compró Bridgestone-Firestone Venezuela, y que luego en Venezuela, adquirió Pirelli.

Pero a Zambrano Lucero no le bastó con ser parte de la más selecta clase empresarial en su país, por lo que dio un paso más y compró el equipo de básquetbol Marinos de Anzoátegui. En la cima de la cúpula de empresarios chavistas, el Chacho decidió hacer su segundo movimiento más osado: la compra del Banco Federal por $ 700 millones. Sin embargo, la negociación nunca se llevó a cabo.

La transacción debía pasar primero por la aprobación de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (Sudeban), órgano del Estado venezolano que luego de hacer seguimiento a la transacción, concluyó impedirla, esto como resultado de varias irregularidades. Según La Iguana, el poder de Zambrano era tal para entonces, que otro banquero, Nelson Mezerhane se acercó a él para venderle Banco Federal bajo el acuerdo de que este luego pudiera inyectarle fondos provenientes del Gobierno para tapar los grandes problemas financieros que tenía la entidad.

La negociación se detuvo cuando Banorte, propiedad de Zambrano, fue intervenido a puertas cerradas por la Sudeban el 11 de diciembre de 2009 por una situación de iliquidez que no le permitía cubrir sus obligaciones en el corto plazo. Como consecuencia, el imperio empresarial del que se había hecho en tan solo dos años, también se derrumbó.

Banorte había estado bajo régimen administrativo de la Sudeban por irregularidades, entre ellas destacaba la adjudicación de créditos a varias personas jurídicas y naturales, así como un alto índice de depósitos de entes del Estado. A finales de abril de 2010, la Fiscalía General de la República, abrió una investigación formal a Banorte para determinar el fin de estos créditos millonarios y a quiénes habían sido adjudicados.

Las pesquisas concluyeron que la entidad había otorgado 136 créditos, 90% de ellos para ser cancelados a largo plazo, a cinco empresas fantasmas y a personas naturales entre marzo de 2006 y agosto de 2009, los cuales, sumaban en conjunto 865 millones de bolívares.

Las cinco compañías fueron creadas por un mismo gestor, quien aseguró desconocer quiénes eran los dueños reales detrás de la conformación. Distribuidora Sol del Llano recibió créditos por Bolívares Fuertes (Bs.F) 8,8 millones; Agroproductora Terrasol, recibió Bs.F 8,5 millones; Grupo Agrícola Almes recibió Bs.F 8,4 millones; y Grupo Agrícola Agroven2021 y Grupo Los Llaneros recibieron, cada uno, Bs.F 8,3 millones.

En total, estas empresas, creadas por Zambrano Lucero bajo otros nombres, fueron beneficiadas con Bs.F 42,3 millones provenientes, a su vez, de depósitos realizados por entes del Estado que, Según la Sudeban, hasta el 30 de septiembre de 2009, totalizaban 64,26% de los depósitos de Banorte.

Finalmente, su imperio empezó a desmoronarse. Banorte fue asumido por el naciente banco Bicentenario; Zuma Seguros, que ya había generado ingresos por USD 750 millones desde su sede en Nueva York, pasó a manos de José Luis Díaz, quien sustituyó en la presidencia a Óscar Freites, aliado de Zambrano en la compañía; mientras que Enhestar fue suspendida del Registro Nacional de Contratistas y Marinos de Anzoátegui fue vendido a Carlos Silva en 2012.

En noviembre de 2010, el Gobierno solicitó levantar una alerta roja contra Zambrano Lucero ante la Interpol. A la fecha, el empresario continúa prófugo.

Nacido en la provincia de Anzoátegui, José Zambrano hizo su vida en la ciudad de Barcelona hasta 1998, año en el que se trasladó a Caracas mientras estaba en ascenso su carrera como político. Según Últimas Noticias, ese mismo año, Zambrano Lucero asumió una de las direcciones del Banco Canarias, presidido a la fecha por Eligio Cedeño, con quien había trabajado en Interbank Seguros como corredor, y Carlos Gill, este último quien le vendiera años después Banorte.

Sus vínculos en el chavismo habrían iniciado cuando trabajó en el Ministerio de Energía y Minas de la mano del entonces ministro Alí Rodríguez Araque, en el año 2000, vínculos que cultivó y extendió hacia otros personeros de la cúpula. Enhestar fue, sin duda, la empresa que le permitió generar millonarias ganancias provenientes del Estado, específicamente de Pdvsa Gas, y así fue confirmado en 2008, cuando compró el banco Banorte.

El mismo año pasó a formar parte de una compañía offshore en Barbados llamada Intact Business LTD y en 2009 ingresó a la segunda de este tipo, Zuma Holdings, sin embargo, no fue hasta el 25 de enero de 2011 que fue nombrado director de ambas. Según su ficha del Seguro Social, Zambrano Lucero cotizó hasta 1998 en Interbank Seguros.

Antes de ser banquero, Zambrano se dedicaba a la venta de ropa en una tienda de su ciudad natal, hasta convertirse en multimillonario.

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