EL PUBLIQUE

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Las escenas “casi eróticas” del diputado venezolano Luis Parra contando fajos de billetes


Elizabeth Fuentes

La Gran Aldea

Comencemos por los hechos: En seis segundos de grabación, Luis Parra cuenta seis billetes de 500 euros, a un billete por segundo más o menos. De modo que en el primer vistazo al video, el desprevenido Parra suma 3.000 euros y aún le queda un buen puñado de dinero en las manos. Aunque gracias a la micro molécula de vergüenza que aún le debe quedar, Parra se oculta de la cámara con picardía para continuar, muerto de la risa, contando sin testigos su boloña de plata: Cuatro mil, cinco mil, seis mil,… una maña que más bien parece un fetiche porque al diputado ya lo han “cachado” dos veces contando el cash, como si aún no creyera que es un hombre rico y necesita constatar cada cierto tiempo que anda forrado en efectivo, como una especie de nuevo placer que acaba de descubrir.

Otro hecho contante y sonante son las bolsas que circundan a Parra y sus amigotes -¿Carlos Herrera, Richard Arteaga, Conrado Pérez?- cuando salieron de compras por Madrid, como se pudo ver en otro video donde también grabaron al susodicho de lo más contento. Pero no son unas bolsas cualquiera las que yacen en la acera, qué va. Pareciera que el grupo que viajó a Europa a defender los intereses de Alex Saab, aprendió rápidamente cuáles son las mejores marcas para lucir su nuevo status y, con los bolsillos llenos de cash y quizás una cifra mayúscula en sus respectivas cuentas offshore, se pertrecharon de Prada, Façonnable y Broocks Brothers, tres firmas de lujo no aptas para cualquier venezolano que gana un dólar al mes.

Y es aquí cuando el dinero delata, porque resulta que cada par de zapatos de la italiana Prada puede ascender a mil euros, mientras que una camisa francesa de algodón de la firma Façonnable ronda otros 200 euros -en cada bolsa caben dos o tres-; y un blazer de Broocks Brothers, que les encanta a los nuevos ricos, no baja de 890 euros. Sin entrar en detalles como los regalos para los panas o las compras nerviosas de accesorios -cinturones, corbatas o bolígrafos-, donde se pueden haber derrochado, facilito, otros 4 mil euros por cabeza.

De modo que en el bojote de bolsas que rodeó a aquel grupo de hombres frente a una tienda de Madrid y que alguno de ellos grabó como si estuvieran en un capítulo de “Sex and the City” (Parra contando y enrollando los billetes con una liguita), puede haber unos 15 mil euros, suma minúscula para el ciclón del dinero con que bañó Alex Saab a estos viajeros para que anduvieran de lo más bien vestidos cuando visitaran país tras país, rogando que le desbloquearan las cuentas al colombiano.


Pero no hay que hurgar mucho para suponer de dónde provienen esos videos que tan mal dejan a Parra y que se han viralizado en redes y youtubers. De hecho, su más reciente peor enemigo, Carlos Herrera, los ha venido anticipando en la denuncia que introdujo contra Parra en los tribunales a finales de septiembre, porque Parra lo amenazó de muerte precisamente porque le atribuye a Herrera “ser responsable de información documentada que supuestamente está apareciendo en las redes sociales, y que lo vinculan a él y a otros diputados con documentos entregados a los bancos europeos que congelaron el dinero de Alex Saab, y concretamente con su participación en el affaire de defensa en Europa del ciudadano Alex Saab, enviando comunicaciones a bancos en nombre de la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional, pidiendo desbloqueo de cuentas de empresas del señalado ciudadano colombiano”, dice la demanda.

Y aunque en la disputa legal Herrera aclara que participó de los sospechosos viajes “en estricto cumplimiento de la labor periodística sin que tengamos que ver en participaciones escabrosas de amparar supuestamente a empresarios”, lo cierto es que ningún otro medio fue invitado a Europa por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional porque, como asegura el periodista Roberto Deniz: “Esos viajes ni siquiera fueron autorizados formalmente por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional… Todo allí fue muy irregular porque Luis Parra no formaba parte de la Comisión de Contraloría y sin embargo fue Parra quien más destacó en construir esa alianza entre algunos diputados y Saab. Fue el operador político, funcionó como el enlace con la gente de Saab”.

Tal como lo reveló en su momento el periodista Deniz -el primero que desató el escándalo en el portal Armando.Info, en una serie de reportajes que a la larga llevaron a Saab a la cárcel de Ramo Verde-, Luis Parra se negó a informar sobre la naturaleza de ese primer viaje a España y mucho menos pudo aclarar cómo lograron costearlo. En una entrevista que le realizó Deniz, Parra le respondió con evasivas:

“Es como que yo te pregunte de dónde sacas tú el dinero para mantenerte, quién te paga para estar investigando. Yo creo que ahí estás cruzando una línea en lo personal… No te puedo decir mi información personal. Creo que tu trabajo de investigación está totalmente sesgado. Yo puedo estar en un viaje con 5 diputados y con 10 putas, y no tengo por qué decirte a ti si salí o si entré. ¿Me explico?”, fue su histórica respuesta entonces, cuando aún no llevaba el alias de “Alacrán” ni el gobierno de Maduro le había regalado el partido Primero Justicia y una Asamblea Nacional a su estatura. Pero fue precisamente en ese viaje, cuyo patrocinante sigue top secret, donde se grabó el primer “VideoParra” y sus bolsas de ropa cara atrapadas entre las piernas mientras hacía lo que, dice ahora, le enseñó su papá: Contar dinero. Chiste malo por cierto, porque para contar dinero primero hay que tener dinero. Y es este último detalle lo que ni Parra ni sus acompañantes de la “Fracción CLAP” han podido explicar.

De tropiezo en tropiezo, pareciera que la suerte ha ido abandonando al diputado “Parrita” con la misma celeridad con la que ha hecho dinero, exhibe camionetas de lujo o cuenta euros estando oculto en un baño como quien se satisface a sí mismo. “Este diputado Parra me acusa también de ser responsable de videos que están circulando en los que él aparece masturbándose en Portugal, en una tienda de ropa, contando euros en un baño y en Italia diciendo que era chavista”, advirtió Carlos Herrera en la demanda en su contra. Y casualmente, una mano peluda puso a circular esta semana dos de esos videos vergonzantes, cual mafioso que envía una advertencia brutal dentro de la boca de un pez muerto para que el adversario se quede quieto. Y si bien se le agradece al productor clandestino dejar para su consumo el de Parra y su tejemaneje en Portugal, el éxito de estos primeros “VideoParra” permite inferir que en cualquier momento aparecerá otro y otro, como un arma de destrucción exhibida en esa guerra privada entre lobos; donde cada uno ha sacado lo peor de sí mismo y, cabe suponer, alguno triunfará sobre el otro a sangre y euros.

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