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Jorge Saavedra Bedoya, otro impulsor de los negocios del colombiano Alex Saab en Venezuela


Algunas de las marcas de alimentos que por estos días debutan en los combos que reparte el Gobierno venezolano a través del programa de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) conducen, sin embargo, a la interminable red de empresas de ocasión creada por Alex Saab Morán y Álvaro Pulido Vargas, los empresarios colombianos que desde hace años acaparan buena parte de las importaciones de suministros para ese programa gubernamental.

Saab y Pulido fueron sancionados por ese rol en julio pasado por el Departamento del Tesoro estadounidense, y acusados casi en simultáneo por un tribunal de Florida de lavado de dinero en sus negocios con el chavismo.

Según un reporte de Roberto Deniz para la web de investigación periodística Armando.info, desde 2016, año en que Nicolás Maduro oficializó la creación del plan estatal, Saab y Pulido lograron millonarios contratos para suministrar los alimentos con una sociedad registrada en Hong Kong. La empresa llamada Group Grand Limited compraba la mercancía en México para luego despacharla a Venezuela. Fue el comienzo de una operación que ha dado la vuelta al mundo y en la que también han usado compañías inscritas en los lejanos Emiratos Árabes y Turquía, justo cuando Maduro estrechaba la relación política y económica con el presidente turco, Recep Tayip Erdogan.

Pero ni las investigaciones de la administración de Donald Trump o las que autoridades colombianas y mexicanas iniciaron el año pasado contra la dupla colombiana parecen desalentar su participación en la venta de alimentos para el Gobierno de Maduro. Por el contrario: bajo la presión de las sanciones, el esquema de importaciones consigue nuevas formas para camuflarse.

Por ejemplo: a los hogares más pobres en Venezuela llegan ahora las cajas CLAP con empaques de lentejas y caraotas negras de una marca desconocida, Renaciente, procesadas por 4PL Industrial SAS, una compañía colombiana del portafolio de Saab y Pulido

Aunque el nombre de la empresa se refiere a “cuatro niveles en procesos logísticos”, bien pudiera interpretarse como una imagen de las cuatro piezas que encaja para conformar un negocio en el que, además de Saab y Pulido, participan otros dos empresarios colombianos: Carlos Lizcano Manrique, operador de ambos y propietario en Venezuela de Salva Foods 2015 – responsable de las Tiendas CLAP, y Jorge Andrés Saavedra Bedoya, el hombre detrás de 4PL Industrial SAS.

Sobre la estela del negocio

Jorge Andrés Saavedra Bedoya es un abogado de 36 años que se desempeña como gerente y representante legal de 4PL Industrial SAS. Tanto él como la compañía habían pasado inadvertidos en la maraña de sociedades relacionadas a los negocios de Saab y Pulido, pero las conexiones han terminado de aflorar. Las autoridades colombianas tuvieron los primeros indicios el año pasado: incluyeron a 4PL Industrial en un dossier de una veintena de empresas relacionadas a las operaciones de Alex Saab en ese país.

Casi al mismo tiempo, la unidad de inteligencia financiera mexicana detectó transacciones entre 4PL Industrial y Rice & Beans y Grupo Brandon, dos de las proveedoras de granos y leche en polvo de pobrísima calidad usadas en México por el dúo de empresarios colombianos.

El 9 de noviembre de 2018 Jorge Saavedra Bedoya se dejó ver junto a Carlos Lizcano Manrique en la firma de un contrato con el Gobierno venezolano. Lizcano Manrique, en representación de Salva Foods, la propietaria de las privatizadas Tiendas CLAP, acordó con el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, la cesión en favor de Salva Foods del manejo de buques pertenecientes a la estatal náutica Venavega para la importación de las cajas CLAP desde México.

“Es una alianza importante que se realiza desde el Ministerio del Poder Popular para el Transporte para el beneficio del pueblo y avanzar en la Venezuela potencia”, expresó el ministro Abreu según una nota de prensa. El texto explicaba que el convenio entre el Gobierno y Salva Foods atendía a las “políticas de transporte del plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica promovido por el presidente Nicolás Maduro”.

En la foto de la firma se ve a Jorge Saavedra Bedoya y Carlos Lizcano Manrique con las autoridades venezolanas, todos escoltados por los retratos de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Apenas dos días antes, Jorge Saavedra Bedoya había registrado en el Reino Unido la compañía 3S Commodities Trader Ltd.

La alianza y la foto se concretaron pocos días después de que la Procuraduría General de México hiciera pública una investigación contra la red de empresas de Alex Saab y Álvaro Pulido tras detectar sobreprecios y exportación de productos de mala calidad hacia Venezuela, entre otras irregularidades. “A lo largo de la investigación se detectó la presencia de varios operadores como el señor Alex N, aparentemente relacionado con autoridades del Gobierno de aquel país, así como Álvaro N, Emmanuel N, Santiago N y Andrés N, quienes con el propósito de obtener productos alimentarios que deben suministrar al Gobierno venezolano acuden a diversos países, entre ellos México, para contactar con otras empresas”, informó entonces Alonso Lira, subprocurador especializado en la investigación de delincuencia organizada por parte de ese organismo.

Aquella denuncia pública no parece haber sido una advertencia o impedimento para Jorge Saavedra Bedoya; tal vez, de hecho, funcionó como un incentivo. Menos de un mes después apareció junto a Carlos Lizcano Manrique en ese acuerdo con el ministro de Transporte venezolano, como prueba de que la participación de los empresarios colombianos estaba lejos de detenerse y seguía contando, más bien, con el aval del Gobierno de Maduro. También, días después del acuerdo, uno de los buques de Venavega salió en busca de alimentos desde el puerto de La Guaira al de Veracruz, terminal mexicano desde el que han salido millones de cajas CLAP desde 2016 para el programa bandera del chavismo.

Lea el trabajo completo aquí

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