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Cristal Montañéz Baylor: Aliviando el hambre de refugiados y migrantes venezolanos


Por Cristal Montañéz Baylor* | Opinión

Imagínese una madre cansada por el largo camino, con hambre, y colapsando por el peso de sus mochilas a cuesta y las ampollas sangrantes en sus pies. Su hijita llorando mientras despega la suela gastada de su zapato y su madre tratando de consolarla inútilmente.

Es desgarrador escuchar la misma historia de la mayoría de los refugiados que he conocido mientras caminan de ciudad en ciudad: tenemos hambre. Ya no podemos sobrevivir en un país donde los alimentos no están disponibles o son demasiado caros para pagarlos. Por lo tanto, sin dinero y sin lugar a donde ir, empacamos nuestra maleta y nuestra mochila, y nos vimos forzados a irnos en medio de la desesperación dejando atrás todo por lo que habíamos trabajado.

Niños, mujeres y hombres llegan diariamente en estas condiciones a los centros de distribución de alimentos y albergues, después de caminar innumerables horas. Muchos llevan días arrastrando sus pertenencias. Los niños hambrientos lloran mientras sus padres descargan sus pesadas bolsas, o lo que queda de las maletas, después de haber recorrido largos kilómetros por peligrosas carreteras.

Compleja Crisis Humanitaria en Venezuela

Los venezolanos luchan por sobrevivir en un país que sufre la peor crisis política y económica de la historia causada por la narcodictadura comunista del régimen de Nicolás Maduro. La escasez y alto costos de alimentos y medicinas, la falta de servicios básicos, el colapso del sistema hospitalario, la falta de empleo, el aumento de la delincuencia y la corrupción y un salario mínimo mensual equivalente a 3,50 dólares, sólo lo suficiente para comprar un kilo de queso y un litro de leche, han obligado a 1 de cada 7 venezolanos (más de 5,6 millones) a huir a países vecinos resultando en el desplazamiento de refugiados más grande en la historia de América Latina y el hemisferio occidental, y la mayor crisis de migración forzada causada por una dictadura en el mundo, solo superada por la crisis de refugiados sirios, que ha sufrido la guerra durante más de ocho años.

Todos los días, miles de refugiados, migrantes y caminantes ingresan a Colombia a través de las “trochas”. Estos cruces improvisados a lo largo de la frontera entre Venezuela y Colombia se han convertido en el único acceso entre los dos países para los venezolanos que viajan a pie y están expuestos a situaciones de alto riesgo.

La victimizacion y la explotacion son rampantes en éstas regiones fronterizas. Los grupos paramilitares reclutan a jovenes y adultos jovenes venezolanos. Los grupos armados obligan a los inmigrantes indocumentados a trabajar en los campos de coca y en la mineria ilegal, mientras que muchas mujeres y niños venezolanos se han visto obligados a realizar trabajos sexuales.

Los caminantes estan expuestos a accidentes y a sufrir de hipotermia y deshidratacion por las bajas temperaturas en las peligrosas carreteras que recorren mientras caminan de ciudad en ciudad, a través de los paramos, y hacia los países vecinos.

Esta compleja crisis humanitaria ha agravado la creciente inseguridad alimentaria y el hambre que afecta a miles de refugiados y caminantes venezolanos y comunidades locales vulnerables en Colombia y la región. Ante esta grave situación, una compañera del Rotary e-Club de Houston y yo, decidimos tomar acción para responder a la inseguridad alimentaria, y creamos el Proyecto Hope For Venezuelan Refugees para ayudar a aliviar el hambre que afecta a los refugiados venezolanos en las ciudades de Cúcuta y Pamplona, en Colombia.

En agosto de 2018, emprendí mi primer viajé a la ciudad fronteriza de Cúcuta en Colombia para reunirme con el Rotary Club de Cúcuta, el Banco de Alimentos de la Diócesis de Cùcuta, organizaciones locales e internacionales, coordinadores y voluntarios para asegurar socios logísticos comprometidos a facilitar y trabajar en la implementación del Proyecto. Después de estas primeras reuniones, me dí cuenta de cómo los años de experiencia en trabajo humanitario en Pakistán me prepararon para liderar el proyecto para ayudar a nuestros refugiados, migrantes y caminantes venezolanos en la ruta humanitaria Cúcuta-Pamplona en Colombia.

Proyecto Hope For Venezuelan Refugees Fases 1 - 4 (enero 2019 - marzo 2021)

Contenedores de 40 pies, llenos de cajas de alimentos fortificados de Rise Against Hunger se distribuyeron entre los centros de distribución de alimentos y albergues que atienden a la población migrante en Cúcuta y Pamplona. Para ayudar a estimular la economía local, y así disminuir la xenofobia hacia los migrantes, nuestro equipo compró toneladas de productos alimenticios y desinfección producidos localmente.

En marzo 2020, cuando se declaró la pandemia del COVID-19, los albergues en la ruta humanitaria cerraron siguiendo los protocolos impuestos por el gobierno para prevenir la propagación del virus. En esos momentos no había asistencia humanitaria en las carreteras de Colombia. Sin embargo, los refugiados y “caminantes” venezolanos continuaron escapando de la escasez de alimentos y violencia en Venezuela a pesar de la pandemia global.

En mayo de 2020, nuestro equipo inició una campaña en asociación con el Rotary Club de Cúcuta, para ayudar a prevenir la propagación de COVID-19 entre los voluntarios y la población migrante, incluyendo la distribución de comidas calientes en envases desechables a los refugiados y caminantes en tránsito. También se distribuyeron equipos de protección personal, estaciones portátiles de lavado de manos, miles de mascarillas , y desinfectantes, gracias a Rise Against Hunger, Rotary Clubs y otros donantes.

Más de 859.000 raciones de comida caliente se distribuyeron desde el inicio del Proyecto Hope For Venezuelan Refugees en enero 2019 a marzo 2021, cuando finalizó nuestro contrato de cooperación internacional con nuestro donante.

Inicio de la Fase 5 del Proyecto Hope For Venezuelan Refugees “Programa de Sopas”

Desafortunadamente, los venezolanos siguen huyendo de la escasez, la impunidad y los abusos impuestos por el régimen. Ante semejante tragedia humana, en abril 2021, pese a todas las dificultades y retos, que incluyen la falta de un nuevo donante internacional, nuestro equipo decidió iniciar la Fase 5 con un programa de sopas para continuar nuestro objetivo de responder a la inseguridad alimentaria y ayudar a aliviar el hambre que afecta a los refugiados en la ruta Cúcuta-Pamplona. Esta fase del proyecto es una alianza con la organización United4Change, Rotary Grupo de Acción de Refugiados, Desplazamientos Forzados y Migración, Rotary Club de Washington Global, y Rotary para el Desarrollo Global.

Es profundamente conmovedor sentir que la tensión se calma cuando los voluntarios comparten un nutritivos plato de sopa de pollo con vegetales con arepa y agua de panela, y las expresiones de esperanza irradian silenciosamente los rostros de los niños, mujeres y hombres. Y es entonces, durante ese primer sorbo reconfortante, que se pueden vislumbrar las sonrisas que emergen lentamente, como un hermoso amanecer asomándose por las comisuras de sus labios. ¡Esto es esperanza!

Es importante destacar que, aunque las agencias de la ONU están mitigando varios aspectos de la crisis humanitaria en algunas regiones de Colombia, el trabajo de la sociedad civil y las organizaciones de voluntariado es fundamental para dar respuesta a los desafíos que enfrentan los refugiados y migrantes en Colombia en los sectores de la nutrición y la salud. Su trabajo ha contribuido a salvar vidas y dignificar el paso de los caminantes por la ruta humanitaria (Red Humanitaria) al brindar albergue, comidas calientes e información las 24 horas del día y los siete días de la semana. Sería difícil imaginar lo que hubiera sucedido en algunas regiones sin la respuesta y la atención de los voluntarios, y los centros de distribución de alimentos y albergues de la sociedad civil que han acogido y proporcionado alimentos a cientos de miles de refugiados, migrantes, caminantes y retornados colombianos durante más de cuatro años.

* Coordinadora Internacional Proyecto Hope For Venezuelan Refugees

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