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Gonzalo Guillén: Treinta y cuatro requisitos para ser presidente de Colombia y poder ejercer

Por Gonzalo Guillén
lanuevaprensa.com.co

No pasa un día sin que alguien me pregunte quién será el próximo presidente de Colombia. Ayer lo hizo una bacterióloga mientras me extraía varias muestras de sangre. Antes de vaticinar algo concreto en todos los casos hago un examen de las posibilidades, menudas y particulares, que le veo a cada uno de los potenciales aspirantes que imagino, muchos de los cuales nunca se han lanzado ni se lanzarán a unas elecciones. En toda plática política las ganas se imponen sobre la razón: unos dicen que ganará cualquier cosa que ponga Uribe (desde su hijo Tomás hasta una vaca romosinuana), otros coronan a Petro y algunos a un manso imaginario -que no aparece-, sin orillas ni cicatrices ideológicas. Son apuestas intuitivas, como las que se hacen en un canódromo.

No tengo la menor certeza de lo que ocurrirá.

Durante varias semanas me he dedicado a cavilar sobre quién puede ser a ciencia cierta presidente en las actuales circunstancias del país y deduzco que no será el que se necesita para salir del albañal con su protección sino el que entienda las propiedades de la impudicia natural con la que deberá desenvolverse para resistir y, además, reúna las aptitudes personales poco comunes que debe poseer para convertirse en gobernarte real, es decir, una bestia gentil.

Cavilando estas noches mientras sobrellevo una crisis de insomnio, enumeré treinta y cuatro requisitos sin los que, a mi modo de ver, nadie podrá agarrar y luego ejercer la presidencia de este país echado a perder, lo cual no quiere decir que deba ser un redentor. Solamente trato de ver quién es el más apto para llegar y mantenerse haciendo creer que es un redentor.

Nada de lo que sigue enumerado es producto original de mi propio juicio, solamente es la lista de deducciones personales y condiciones que he encontrado y anotado en diversas lecturas, viendo documentales y oyendo opiniones.

Requisitos:

  1. Ten seguridad plena y megalómana en ti mismo.
  2. Cree siempre que eres el centro del universo y convéncete de ello.
  3. Inventa un enemigo.
  4. Elige cuándo y cuántas veces atacarás al enemigo que te inventaste.
  5. Desde el primer día debes mostrarte como un hombre o una mujer del pueblo.
  6. Crea un movimiento político y diséñale un símbolo.
  7. No dejes que transcurra un día sin hablar con amor de “la patria”, concepto que despierta los sentimientos más repugnantes e irracionales del ser humano y en nombre del cual puedes pedir cualquier sacrificio del pueblo: desde entregar a sus hijos para que mueran en una guerra que debes inventarte, hasta sucumbir en la miseria como contribución heroica a “la historia”.
  8. Desde el primer día de tu vida pública, incluso antes de ganar ninguna posición, haz creer que la obediencia de tus subalternos, seguidores y del pueblo en general, es unidad.
  9. Debes dominar todas las ramas del poder público y los órganos independientes de control.
  10. Forma un grupo cerrado para dirigir y gobernar, así: un organizador muy hábil, un militar sanguinario y despiadado, un asistente de confianza absoluta y un héroe condecorado para que los dueños del dinero no te tengan miedo y financien tu causa. Solamente uno de esos asesores debe ser el más leal de todos y los otros deben notarlo.

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