EL PUBLIQUE

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La operación que prepararían los Estados Unidos e Israel a un año de la detención de Alex Saab


Por João Lemos Esteves

rebelionenlagranja.com

Hay un asunto de la más extrema relevancia que ha sido relegado a la más ejemplar irrelevancia. Se trata de un asunto especialmente grave que debería suscitar la mayor atención de la comunidad internacional en general y, en particular, de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, de la que Brasil forma parte y que debería considerarse prioritaria en su política exterior (sobre todo ahora que España será un país comprometido con las oportunidades que ofrece el mundo lusófono, especialmente Brasil y Angola).

Se cumple ahora un año de la detención en Cabo Verde de uno de los más destacados (y altamente peligrosos) «bad hombres» de la Venezuela de Nicolás Maduro, nos referimos a Alex Saab, peligroso delincuente nacido en Colombia y socio comercial del actual ministro venezolano de Petróleo e Industria, Tareck El-Aisami.

Este ministro de Nicolás Maduro está en la lista de los más buscados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos -lo que demuestra irrefutablemente que Venezuela ya no tiene gobierno- el pueblo venezolano está secuestrado por un grupo de bandidos con las llaves de acceso privilegiado al Estado.

Dicho esto, ¿quién es Alex Saab? Alex Saab fue el hombre de mayor confianza y testaferro del ilegítimo Presidente de Venezuela, en negocios de narcotráfico internacional, cometiendo actos de corrupción (en Venezuela y en otros países, con políticos amigos del régimen chavista-madurista) y robo pornográfico al pueblo venezolano.

Alex Saab -nacido en Venezuela, con pasaporte de Antigua y Barbuda, cuyo primer ministro Gaston Browne es cercano a Venezuela y se sospecha que existen relaciones de «quid pro quo» entre el régimen venezolano y el gobierno de este país soberano, de la «Commonwealth», situado en el Mar Caribe: formando parte de estas relaciones de intercambio de favores, la expedición del pasaporte del país a Saab- es de ascendencia libanesa y ha colaborado con organizaciones terroristas en Oriente Medio.

A petición de EE.UU., Alex Saab fue finalmente detenido en Cabo Verde en julio del año pasado, a pesar de la presión internacional organizada por los llamados grupos de «derechos humanos» y «justicia social» que dan cobertura a regímenes criminales como los de Venezuela y Cuba, que alegaron -¡y no estamos bromeando! – que Alex Saab era un diplomático, protegido por el régimen de inmunidad internacional. El ministro de Justicia de Cabo Verde recibió una presión implacable para que liberara a Saab, permitiéndole continuar su viaje a Teherán y librándolo de enfrentarse a la justicia estadounidense.

Un héroe del narcotráfico internacional protegido por los nuevos caballeros de la «justicia social internacionalista», los órganos de la Unión Soviética y los nuevos aliados del terrorismo global. Por lo tanto, no hay nada nuevo aquí.

En el momento de la detención, Saab estaría completando otra operación de transporte de oro de Venezuela a Turquía como pago por el suministro de alimentos en el marco del programa socialista «oro por alimentos».

A continuación, se dirigiría a Teherán para beneficiarse de la protección de los ayatolás; allí sería elevado a ejemplo y héroe nacional por haber resistido a la «tiranía imperialista» estadounidense. La habitual retórica del malvado régimen iraní….

El interés de Irán es especialmente relevante en este caso: Alex Saab y Álvaro Enrique Pulido Vargas (un hombre discreto que se hizo millonario a raíz de los negocios con el gobierno del presidente ilegítimo Maduro) crearon varias empresas vinculadas a la exploración petrolera que acabaron por llevar a la prequiebra a la petrolera venezolana PDVSA, un sudario de corrupción de la élite socialista de Venezuela.

José Luis Zapatero, el ex presidente del Gobierno español, fue uno de los hombres de conexión entre Alex Saab, el régimen de Nicolás Maduro y Europa.

Ahora, con la empresa incapaz de producir, dadas las ineficiencias generadas por la corrupción, el régimen socialista de Nicolás Maduro comenzó a tener que importar petróleo de Irán de los ayatolas. Así se garantiza la financiación del régimen iraní, mientras Nicolás Maduro se protege (con la ayuda de Irán y de los grupos terroristas vinculados a los ayatolás) y cede posiciones importantes, desde el punto de vista geopolítico, a los iraníes.

La creciente presencia de Irán en Venezuela es una amenaza muy seria para la seguridad nacional de Brasil y Estados Unidos.

Además de la gratificación personal de Nicolás Maduro y sus familiares, el dinero blanqueado -robado al pueblo venezolano y procedente del narcotráfico auspiciado y fomentado por el régimen socialista venezolano- ha servido para financiar partidos políticos de izquierda, en particular el español Podemos, de Pablo Iglésias y el PT de Lula da Silva/Dilma Roussef, así como la actividad criminal de las FARC en Colombia.

El Gobierno de Cabo Verde ha cumplido con sus responsabilidades internacionales, demostrando que es un país ejemplar tanto en términos de democracia política y social como de respeto absoluto al Estado de Derecho.

Las autoridades caboverdianas (la ministra Janine Santos Lélis y el Tribunal de Apelación de Barlavento, en São Vicente) permitieron, de acuerdo con (su) ley y el Derecho Internacional, la extradición de Alex Saab a los Estados Unidos, más concretamente a Miami, donde se encuentra recluido en el FDC (Centro Federal de Detención).

Esta operación demostró un nivel óptimo de cooperación eficaz entre la CIA y la DEA en la lucha contra la delincuencia organizada, el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero para la financiación del terrorismo mundial. La CIA intervino al más alto nivel con la movilización de su unidad de élite, la imbatible CIA Delta Force.

Dicho esto, hay que recordar que la detención de Alex Saab no es suficiente para acabar con la red de delincuencia organizada creada y dirigida por el régimen venezolano.

En realidad, Saab no era más que una marioneta manipulada por Tareck-El Aissami (de ascendencia libanesa y activo en Hezbolá en América Latina) y otros altos cargos del régimen venezolano. El programa «oro por alimentos», incluso ante la crisis pandémica, sigue siendo gestionado por las estructuras burocrático-administrativas venezolanas conocidas como CLAP – Comité Local de Abastecimiento y Producción.

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