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Las fosas comunes de fallecidos por COVID-19 en Guantánamo


Por Roberto Jesús Quiñones Haces | Opinión

Cubanet

El pasado sábado 31 de julio el señor Humberto López apareció en la emisión estelar del Noticiero de televisión acusando de propagar noticias falsas a quienes han transmitido vía redes sociales que en Ciego de Ávila y en Guantánamo se están enterrando en fosas comunes a los fallecidos por COVID-19.

El pasado 29 de julio CubaNet publicó mi artículo Guantánamo: COVID-19  y estadísticas oficiales, donde hice tal afirmación, la cual reitero, y por tanto me siento incluido entre los presuntos mentirosos.

Quienes hemos estado siguiendo de cerca la situación de la pandemia en Guantánamo nos sentimos indignados ante sus declaraciones. A raíz de esa intervención televisiva nos dimos a la tarea de continuar nuestras indagaciones y contactamos a dos familiares de fallecidos guantanameros, quienes solicitaron ofrecer su testimonio a condición de que preserváramos su identidad. Ambos coincidieron en que sus familiares ─siendo de Guantánamo─ fueron enterrados en una fosa del municipio Manuel Tames, aunque cada familia tiene una bóveda en el cementerio municipal de esta ciudad.

Agregan los ciudadanos que la inhumación de los cadáveres se hizo hace más de una semana y todavía no les han entregado un documento que identifique el lugar donde fueron inhumados los restos, que, por lo que han conocido, fueron colocados en fosas envueltos en nylon. Esas tumbas carecen de identidad, ¿acaso no son fosas comunes?

CubaNet también tuvo acceso a la declaración ─también bajo condición de anonimato─ de un funcionario del gobierno provincial que pertenece al Grupo de Trabajo de Enfrentamiento a la COVID-19. El directivo expresó que ciertamente ha habido enterramientos en fosas comunes, una práctica a la que se vieron obligadas las autoridades debido a la cantidad de fallecimientos, pero que a partir de las denuncias aparecidas en las redes sociales ─que circulan desde antes de la publicación de mi artículo─ están tratando de no continuar dicha práctica, aunque tendrán que recurrir a ella si hay un alto número de occisos por causa de la pandemia. Añadió que un funcionario de la dirección provincial de Salud Pública alertó que no se estaba preservando correctamente la identidad de los fallecidos.

La falta de transparencia informativa

En el artículo publicado por CubaNet informamos que la provincia de Guantánamo no estaba ofreciendo datos fidedignos con respecto a la cantidad de fallecidos por COVID-19 y que se estaba obligando a los médicos a falsificar los certificados de defunción para que esas muertes no aparezcan en las cifras oficiales.

Un día después de haber hecho tal denuncia, en la conferencia habitual del Dr. Francisco Durán García se reportó que Guantánamo tenía 15 fallecidos. Hasta entonces la provincia reportaba dos o tres fallecimientos diarios, excepcionalmente cuatro o cinco.

Para que se tenga una idea de la gravedad de la situación y de cómo se adulteran las cifras oficiales, baste decir que según informó el periódico Venceremos ─órgano oficial del Comité Provincial del Partido único─ el pasado 23 de julio, hasta ese día la provincia reportaba oficialmente 50 fallecidos y solo entre el 30 de julio y este miércoles 4 de agosto ya reporta oficialmente 58 casos.

Se conoce del colapso del hospital provincial y que, ante la afluencia de pacientes a los centros de aislamiento, las autoridades han tenido que recurrir a la estrategia del internamiento de los domicilios de los enfermos. ¿Cómo se explica entonces que a pesar de que Guantánamo ha estado todos esos días antes del 30 de julio entre las provincias con mayor índice de contagios, las cifras de muertes fueran tan reducidas? La verdad solo la conocen quienes ofrecen los datos oficiales.

Humberto López, como testaferro ideológico del castrismo, pudiera venir a Guantánamo y entrevistar a los funcionarios gubernamentales acerca de la existencia o no de fosas comunes para enterrar a los muertos por COVID-19. También podría indagar sobre lo que afirmo aquí y de paso grabar la situación que viven los enfermos en los centros de aislamiento y en el hospital provincial.

Pero ya sabemos que él solo publicará lo que conviene a quienes le pagan por manipular la verdad. O acaso cree López que hemos olvidado su intervención en el Noticiero de Televisión ─el “menticiero”, como dicen muchos cubanos─, donde desmintió el colapso del hospital Saturnino Lora, denunciado por José Daniel Ferrer. Pocos días después las autoridades oficialistas lo reconocieron, aunque vale aclarar que las imágenes que tomó una corresponsal de Santiago de Cuba para sostener la manipulación de Humberto fueron hechas después de sacar a los pacientes de la institución, para que no se constatara el hacinamiento.

Ciertamente, los ciudadanos estamos en medio de una guerra mediática donde abundan las noticias falsas y la manipulación informativa. Falsas son las imágenes de El Cairo y Buenos Aires que han circulado en los medios internacionales como correspondientes a protestas en La Habana, pero falsa también ha sido la noticia del supuesto ataque con piedras al hospital de Cárdenas por los manifestantes el 11 de julio y falso lo que aseguró Froilán Arencibia en el mismo noticiero, negando lo ocurrido al ciudadano de esa ciudad que fue baleado por esbirros de la dictadura ante su esposa e hijos en su propia casa.

Falsas han sido las reiteradas afirmaciones de los voceros del régimen acerca de que las protestas espontáneas ocurridas entre el 11 y el 18 de julio no fueron pacíficas, tratando de convertir en regla lo que fue excepción.

Falsas fueron las afirmaciones ante la prensa internacional del señor Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular, el pasado 24 de julio, quien dijo que en Cuba nadie es perseguido ni encarcelado por opinar de forma diferente al gobierno o por protestar pacíficamente y que todos los detenidos por las protestas gozan de garantías legales.

Falso es el llamado de amor del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez después de haber ordenado el inicio de las golpizas y la represión contra los manifestantes pacíficos.

Debido a las circunstancias en que trabajamos, los periodistas independientes no estamos exentos de la posibilidad de cometer un error, pero si eso ocurriera ─que no ha sido en este caso─ jamás habitará en nosotros la inicua tendencia manipuladora tan afín a Humberto López.

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