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Fundación para la Libertad de Prensa denuncia seguimiento y espionaje en Colombia contra la periodista Claudia Julieta Duque


Por La Nueva Prensa

La periodista colombiana Claudia Julieta Duque es objeto de una campaña de persecución y espionaje dirigida por la estatal Unidad Nacional de Protección -UNP-, organismo encargado principalmente de salvaguardar la vida y la seguridad de cerca de cinco mil periodistas y defensores de derechos humanos que se encuentra bajo amenaza.

La revelación fue hecha por Jonathan Bock, presidente  ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa -FLIP-. En carta dirigida al director de la UNP, Alfonso Campo Martínez, le notificó que “La FLIP tuvo acceso a más de 25 mil registros recolectados por la UNP entre febrero y agosto del 2021 por medio del GPS instalado en el carro de protección asignado a la periodista. El monitoreo es permanente y detallado, y en ocasiones es realizado cada 15 o 30 segundos”.

(Ver carta de FLIP A LA UNP)

En Colombia han sido asesinados 160 periodistas.

Claudia Julieta Duque es perseguida por el estado colombiano desde cuando hace más de 20 años ella descubrió la verdad sobre el asesinato del periodista y humorista colombiano Jaime Garzón. La investigación de esta periodista echó por tierra un montaje judicial gubernamental con el que se desvió por años la realidad del magnicidio.

A Garzón, de acuerdo con las conclusiones de Claudia Julieta Duque,  lo asesinó el propio estado colombiano en una acción de la que tomaron parte los grupos paramilitares del narcotráfico de extrema derecha, coordinados por la desaparecida policía política, conocida como Departamento Administrativo de Seguridad -DAS-.

Esta siniestra organización, que operaba bajo órdenes directas de la Presidencia de la República, también estuvo a cargo, junto con paramilitares, militares y la Policía Nacional, de otros magnicidios, como el de los candidatos presidenciales Luis Carlos Galán Sarmiento, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Igualmente, hizo parte del magnicidio de ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, entre muchos otros crímenes de estado.

Claudia Julieta Duque debió exiliarse en varias oportunidades debido a que fue secuestrada y el DAS tenía un libreto específico que seguía un grupo de detectives para torturarla sicológicamente junto con su pequeña hija.

Durante años ella ha mantenidos vivos una serie de casos penales en los que la justicia colombiana ha venido condenando a los policías del DAS que hicieron parte de la persecución contra ella, la cual todavía persiste. De hecho, decenas de agentes del DAS pasaron de esa extinta policía secreta a hacer parte de la UNP y desde allí mantienen el espionaje y acoso a periodistas que poseen esquemas de protección de esa entidad.

De acuerdo con la FLIP, “el monitoreo” a Claudia Julieta, “incluye fecha, hora, direcciones exactas, y localización. Estos son datos personales y sensibles que requieren un consentimiento informado que nunca ha sido autorizado por Duque. Esta información afecta su seguridad, la de sus familiares y sus fuentes”.

Y agrega la FLIP: “La información recolectada por la UNP es más de la estrictamente necesaria para proteger a sus beneficiarios. Además, no existe un documento público que informe a los protegidos de los monitoreos y la UNP negó a la FLIP información al respecto, alegando reserva legal”.

“Solicitamos”, dice la FLIP, “una respuesta pública [de las FLIP] frente a estos hechos de alta gravedad y que informe si el monitoreo se hace a todos los y las periodistas que tienen asignados vehículos. De ser así, pedimos que se entregue a cada periodista la información recolectada”.

En una comunicación por Twitter, Claudia Julieta Duque sostuvo que son alrededor de 4.500 los periodistas y otros “protegidos” de la UPN que son víctimas de espionaje y seguimiento por parte de la entidad estatal.


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