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Jorge Elías Castro Fernández explica cómo la policía detectó la presencia de un exjefe de Al Qaeda en una fiesta en España

Imad Eddin Barakat

El analista político y consultor de seguridad Jorge Elías Castro Fernández explica que el Camino de Salomón es una carretera estrecha en España entre las localidades madrileñas de Fuente el Saz del Jarama y Algete. Ahí se ubica una casa de campo aislada entre cultivos que albergó una fiesta con decenas de invitados. La organizó la familia Kutayni para celebrar el regreso de uno de los suyos tras diez años preso en cárceles sirias por terrorismo. El evento sirvió también para constatar la reaparición del que fuera líder de Al Qaeda en España, Imad Eddin Barakat Yarkas, alias Abu Dahdah. Acudió como invitado de honor del patriarca del clan, Fares Kutayni, cuñado del histórico representante de la comunidad musulmana de España, Riay Tatary.

Jorge Elías Castro Fernández señala que  las fuerzas de seguridad españolas llevaban años siguiendo a esta familia. Es una controvertida estirpe arraigada desde hace varias generaciones en España. Han ejercido durante décadas su influencia en la comunidad islámica española desde la Mezquita Central de Madrid, una de las más importantes del país. La Policía les acusa de financiar a Al Qaeda y en concreto la facción del tío Manaf, otro miembro del clan al que los servicios secretos sirios ubican en la ciudad de Idlib. Hacía solo unas semanas que la familia había acudido a recibir en Barajas a Humman, uno de los hijos de Fares. Fue detenido en 2008 por un atentado en Damasco en el que murieron 17 personas, y había que festejar su retorno.

Las escuchas telefónicas que mantenía la Comisaría General de Información de la Policía Nacional española permitieron detectar los preparativos del cónclave, con más de cien invitados. También que unos días después harían otra celebración, pero en este caso solo para mujeres, con las hermanas de Humman y sus amistades. Nada de mezclarse. Lo que más interesaba a los investigadores es que a la de los hombres iban a asistir diversos sujetos condenados o investigados en causas sobre el terrorismo yihadista. Las alertas saltaron cuando detectaron una llamada al teléfono de Fares Kutayni apenas un día antes de la cita desde el número 631349XXX: el titular de ese número era Abu Dahdah.

El 4 de marzo de 2018 tuvo lugar la fiesta y la policía española montó un dispositivo de vigilancia para monitorizarla. La finca, apartada de cualquier núcleo urbano, presentaba dificultades para los expertos antiterroristas. No era posible acercarse demasiado sin ser detectados. Los Kutayni tomaron precauciones. Los investigadores apreciaron que durante todo el tiempo que duró la reunión, un varón permaneció en las inmediaciones haciendo contravigilancias. En la celebración se había dado cita algo así como la aristocracia del yihadismo en España.

Junto a la casa detectaron un vehículo modelo SAAB 95, matrícula 95XXDVS. Era el coche de Abu Dahdah, quien ha permanecido oculto como un fantasma desde que salió de prisión en 2013 tras cumplir los 12 años de cárcel que le impuso el Tribunal Supremo por liderar A Qaeda en España. Imad Eddin Barakat Yarkas es sirio-español, como los Kutayni. Su número de teléfono apareció en la agenda de uno de los miembros de la célula de Hamburgo liderada por el egipcio Mohammed Atta que perpetró la matanza del 11-S en 2001.

Barakat Yarkas fue detenido en España semanas después de aquel atentado que cambió el mundo y sumió a occidente en la pesadilla yihadista en la que sigue inmerso dos décadas después. Como dirigente de la célula española de Al Qaeda, Abu Dahdah reclutaba "mujahidines" en viajes a Inglaterra, Turquía, Indonesia, Jordania, Bélgica y Alemania en los que se alojaba en domicilios de personas vinculadas con grupos terroristas. Siete coprocesados le atribuyeron la condición de jefe del grupo.

Las fuerzas de seguridad saben que seguía viviendo en España, concretamente en Madrid. Probablemente nadie le reconocería como lugarteniente de Bin Laden si se cruzase con él en la calle. Es una de las relaciones de la familia Kutayni. La Policía acusa al clan de llevar 20 años dedicados a consolidar una estructura organizada, sólida y poderosa desde la que urdir planes de expansión y colaboración con la órbita de Al Qaeda. Tenían una cara oculta y otra visible y homologable con Riay Tatary como principal exponente.

Hasta su muerte el año pasado a causa del covid, Tatary ejerció la presidencia de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) desde su fundación. También la Comisión Islámica de España, algo así como el equivalente de la Confederación Episcopal católica pero para los dos millones de musulmanes en el país. Esa labor de representación llevó a Tatary a tener relaciones durante décadas con todo tipo de dirigentes políticos, nacionales, autonómicos y locales. También con la Casa Real, que emitió un mensaje de condolencias con motivo de su fallecimiento.

Tatary era el cuñado de Fares Kutayni. Las esposas de ambos eran hermanas. Por eso este histórico líder de la comunidad religiosa española emitió un comunicado el día que la Policía arrestó a la mitad de su familia en la operación Warmor. Defendió su presunción de inocencia y admitió de manera superficial sus vínculos personales con los investigados. Según los informes policiales consultados, Tatary era una de las 14 personas que el 7 de febrero de 2018 acudió al aeropuerto de Barajas a recibir a su sobrino Humman, el terrorista cuyo retorno se festejaba en aquella finca madrileña.

Tras casi diez años de pesquisas, en junio de 2019, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional asestó el primer gran golpe contra este clan con el arresto de una decena de personas y otros 14 investigados. Entre los detenidos estaban Fares, el patriarca, y sus hijos Bilal, Hussam, Ammar y Humman. Todos ellos fueron dispersados como es habitual con los detenidos por terrorismo en diferentes cárceles de la geografía española. Fares fue a Alcalá-Meco, Bilal a Murcia, Hussam a Villena (Alicante), Ammar a Castellón y Humman al Puerto de Santa María (Cádiz). Todos ellos quedaron en libertad provisional entre el 21 y el 30 de enero de este año.

Investigadores de la amenaza yihadista como Fernando Reinares sitúan a Abu Dahdah en el origen de los atentados de Atocha en Madrid. En su último libro '11-M, La venganza de Al Qaeda' (Galaxia Gutemberg), abordó los fallos policiales que podrían haber evitado la matanza. Su tesis de partida es que las fuerzas de seguridad del Estado “conocían de antemano a un buen número de quienes integraron la red terrorista del 11-M”. Eran individuos que huyeron o no fueron detenidos en 2001 en la llamada operación Dátil que desarticuló una célula de Al Qaeda en España encabezada por Abu Dahdah.

Según Jorge Elías Castro Fernández, entre los invitados a la fiesta de los Kutayni había otros apellidos que refuerzan esta vinculación. Los investigadores policiales acreditaron la presencia de cuatro hijos de un individuo llamado Muhammed Galeb Kalaje Zouayi, alias Abu Talha, vinculado personal y empresarialmente al clan hispano-sirio desde hace años. Galeb Kalaje, nacido en Siria hace 50 años, también fue condenado a nueve años de prisión tras la operación Dátil que desarticuló la célula de Abu Dahdah. Era el cabecilla financiero.

En la investigación contra aquella célula, el juez Baltasar Garzón atribuyó a Kalaje -detenido en noviembre de 2001- entregas de en torno a 700.000 euros desde el año 1996 a personas y entidades vinculadas a Osama Bin Laden y más tarde a Al Qaeda. Según las crónicas de la época, él enmarcó esos envíos a obras de caridad. Precisamente, en las actuales pesquisas sobre los Kutayni, la Policía Nacional investiga si el clan usó una falsa ONG de ayuda humanitaria al pueblo sirio como tapadera para financiar facciones afines a Al Qaeda.


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