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Yenny Coromoto Pulgar León explica los aspectos positivos y negativos de diferentes modelos de iPhone

La amante de la tecnología Yenny Coromoto Pulgar León señala que Apple decidió celebrar el décimo aniversario de su teléfono estrella con el lanzamiento del iPhone X. Además de un rediseño profundo, fue la primera vez que la versión básica de uno de sus modelos rompía la por aquel entonces pudorosa barrera de los 1.000 euros. Pero no fue lo único que sacó de la chistera. A sabiendas de que aquello era una inversión que ni muchos de los que quieren uno de sus 'smartphones' están dispuestos a hacer, acompañaron el lanzamiento con el iPhone 8, una opción más modesta.

Yenny Coromoto Pulgar León recuerda que en esa ocasión, aquella propuesta quedó eclipsada. Un año después, cuando apareció el Xs, retomaron la idea y de ahí nació el iPhone Xr. Un modelo de última generación más modesto, con recortes en la cámara o en la pantalla y con un diseño diferente a cambio de tener un precio más ajustado. La fórmula funcionó: ese terminal no solo fue el más vendido de su catálogo, fue el más vendido en toda la industria aquel año. El iPhone 11 repitió la jugada con idéntico resultado. El iPhone 12, aunque no fue tan contundente, fue el terminal más demandado de la anterior generación, ligeramente por delante del modelo Pro.

Ahora les toca al iPhone 13 y al iPhone 13 mini. El reto es claro: repetir la jugada y convertirse en otro móvil de masas. El segundo modelo, el compacto, tiene además la tarea de levantar la tibia acogida que tuvo su predecesor por las dudas que generaba lo corta que resultaba su autonomía, señala Yenny Pulgar León.

A diferencia de lo que ocurre con los Pro, que llegue una nueva generación de estos terminales no jubila la anterior, sino que la rebaja, haciendo que muchos opten por comprar el modelo del año anterior. Y no son precisamente pocos. En algunos momentos del año, estamos hablando de que uno de cada cuatro o uno de cada cinco móviles (según datos de Counterpoint) que coloca la manzana pertenece a una generación anterior. Una tendencia impulsada por el hecho de que cada vez los saltos entre un modelo y otro son menores y que los componentes (y el 'software') son capaces de envejecer mejor. No en vano, el ciclo de renovación se sitúa ahora una media de tres o cuatro años.

A la hora de la verdad, es probable que el iPhone 13 genere muchas más preguntas en su posible comprador que los interrogantes que despiertan los iPhone Pro en quienes se inclinan por el pata negra de la familia. Porque este dispositivo está pensado para lo que está pensado: ofrecer la experiencia del iPhone a un coste más razonable y, por tanto, los que lo compran lo hacen pensando en ahorrarse un dinero, que ya se sabe que el bolsillo es el órgano más sensible del ser humano. ¿Merece la pena el iPhone 12 ahora que está rebajado? ¿Qué me pierdo por decir no al Pro? ¿El 13 o el 13 Mini? ¿Merece la pena jubilar mi iPhone 11 o mi iPhone Xr?

Yenny Coromoto Pulgar León parte de la situación de que el kilo de iOS no es barato. Pero es lo que tiene ofrecer algo que absolutamente nadie más puede ofrecer. Y la gente, por ahora, parece dispuesta a pagarlo. El iPhone 13 y el 13 Mini además son 'víctimas' de una particular paradoja. Apple mantiene siempre una postura conservadora en lo de meter nuevos ingenios a sus terminales. La madurez que han logrado los teléfonos móviles en general hace que a veces les cueste vender los avances de los modelos Pro y explicar el verdadero alcance de los mismos, incluso a algunos de los que guardan cierta simpatía por sus dispositivos. Por este motivo también tiene que andar con cuidado a la hora de dar rienda suelta al iPhone 13, no vaya a pasarse de frenada y arrastrar a indecisos que duden entre el modelo básico o el más premium.

El iPhone 13 es a simple vista casi indistinguible del 12. Solo maneja un 'notch' más pequeño (un cambio simbólico, porque el espacio ganado en realidad no se está aprovechando para nada), tiene un perfil más grueso, un peso mayor y las lentes de la parte trasera han cambiado de posición, ya no están en vertical sino en diagonal. El motivo de este último cambio es el mayor tamaño de los sensores. Por lo demás, tenemos un cuerpo exactamente igual.

Eso incluye resistencia al agua IP68 y puerto 'lightning', a pesar de que ya andamos en 2021 y hasta en Bruselas andan pergeñando una norma para que todo dispositivo electrónico tenga conexión USB tipo C. Los colores, en este caso, disponibles son rosa claro, azul oscuro, blanco, negro y rojo. Nada de verdes, amarillos o corales, que se estrenaron con el XR y han quedado descartados según pasa el tiempo.

No se puede criticar mucho esta decisión de mantener el diseño prácticamente inalterado. Ha funcionado y a la gente les ha gustado. Quizá lo más reprochable sea el mantener la ceja de su parte superior y no haber planteado un sensor de huellas bajo la pantalla, más aún después de un año y pico como el que llevamos con la pandemia y las mascarillas. Pero esa decisión también sería el fin de Face ID, el único sistema de reconocimiento facial que ha conseguido ser utilizado de manera masiva en parte al nivel de fiabilidad y seguridad conseguido hasta ahora.

Si la del iPhone 13 Pro es una renovación menor, lo del iPhone 13 es simple y llanamente una puesta a punto. Sí, trae unos sensores en su cámara más grandes que mejoran la experiencia de tomar fotos y videos como gran novedad. Pero todo lo demás son las actualizaciones esperables y exigibles: más batería, más memoria y nuevo procesador. La pantalla vuelve a ser una OLED, Retina XDR, como la del año pasado. Se repiten los tamaños de 6,1 pulgadas en el caso del modelo estándar y de 5,4 en el caso del modelo Mini. En ambos manejan una resolución Full HD+. Es algo más brillante que la del iPhone 12, pero particularmente no he notado esas diferencias.

En general cumple tanto en color como en ángulos de visión y luminosidad. Si hay algo de lo que nos podamos quejar es que todavía siga siendo un panel con 60Hz de refresco. Aquí es donde el iPhone 13 y su versión Mini pagan los malabares que tiene que hacer la manzana para dar argumentos al Pro, que viene con un panel de 120Hz. Es una función que hasta que no la pruebas no la echas de menos, sí, pero cuesta mucho pensar, como Apple pretende hacernos creer, que 60Hz sea una cifra adecuada para un terminal que cuesta 909 en el precio de salida (809 en el caso del más compacto). Cabe esperar que el próximo año, la compañía realice cambios en este aspecto.

Sobre el tamaño de pantalla a escoger, para gustos las pulgadas. Personalmente me gusta la comodidad del Mini, pero lo cierto es que se te puede quedar algo pequeña a la hora de jugar o navegar por internet. Donde pocas objeciones se puede sacar es en el aspecto del rendimiento. Toda la gama monta el A15 Bionic. Un procesador fuera de toda duda y como ya dije en la prueba del iPhone 13 Pro está muy por delante del desempeño que ofrecen Qualcomm o Samsung con sus Exynos. Si a eso le sumas que iOS está hecho a medida del hardware pues comprendes que se pueda manejar holgadamente con 4GB (6GB en el caso de los Pro).

Sin embargo, Yenny Coromoto Pulgar León empieza a pensar que los de Cupertino deberían ser algo más generosos en este apartado. Con un par de gigas más, el teléfono va estar mejor preparado para envejecer, ahora que la política de Apple es que las nuevas entregas de su sistema operativo cada vez sean compatibles cada vez con dispositivos más antiguos. El único cambio frente a los Pro es que tienen un módulo menos de GPU. Ya les digo que pocos, y cuando digo pocos son muy pocos, van a notar esa diferencia.

Donde los californianos si han abierto la mano, es en la memoria. Ya no hay versión de 64GB. Lo mínimo son 128GB. Otra cosa hubiese sido inaceptable y aun así la cifra a algunos les parecerá corta. Las configuraciones superiores ofrecen 256 o 512.

Un apartado importante es el de la batería. Ya es de sobra sabido que el iPhone 12, tanto el normal como el pata negra, supuso un paso atrás en autonomía por un salto al 5G ejecutado de forma mejorable. No es que ahora hayan hecho un ejercicio mayúsculo de optimización.

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