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El abogado doble | Colombia


Por Daniel Coronell | Opinión

La W Radio

Este es uno de los detalles más llamativos del combate entre los Gilinski y el Grupo Empresarial Antioqueño por el control de Sura, Nutresa y quizás de Bancolombia más adelante.

El principal abogado de los Gilinski, el representante de las empresas usadas como vehículos societarios de las OPAs hostiles, ha sido abogado de Bancolombia, el emblemático banco del Grupo Empresarial Antioqueño.

Se trata del abogado Mauricio Jaramillo Campuzano, socio de la conocida firma Gómez-Pinzón una de las más prestigiosas de Colombia, que lo presenta en su página como experto en propiedad intelectual. Competencia. Tecnología, Comunicaciones & Protección de Datos. Litigio & Resolución de Controversias.

Pues bien, el abogado Jaramillo representaba a Bancolombia ante la Superintendencia de Industria y Comercio en temas marcarios. Y ante la misma Superintendencia de Industria y Comercio apodera las empresas Nugil SAS y JGDB Holdings SAS de los Gilinski.

También actuó a nombre de ellos en otras entidades del gobierno, por ejemplo la Superintendencia de Salud, donde se vivió quizás el trámite más rápido de la historia burocrática de Colombia: En un solo día de este mes de enero fueron radicadas dos comunicaciones firmadas por el doctor Mauricio Jaramillo, tramitadas, emitidos dos estudios técnicos y expedida una extensa resolución de aprobación firmada por el Superintendente Nacional de Salud.

¿Podía representar a quienes formulan las operaciones de adquisición hostil y al mismo tiempo a una de las empresas del grupo actualmente controlante?

Hay quienes piensan que el abogado Mauricio Jaramillo no podía hacerlo desde una perspectiva puramente ética.

Otros opinan que el problema va más allá de la ética y pisa el terreno de lo legal.

Existe una ley llamada el Código Disciplinario del Abogado.

Esa ley establece que un abogado no puede representar intereses contrapuestos. Es más dice que una firma o sociedad de abogados (aunque sea en cabeza de juristas diferentes) no puede recibir clientes que tengan intereses contrarios.

Les leo la parte relevante de la ley sobre el tema, dice que constituye falta de lealtad con el cliente: “Asesorar, patrocinar o representar, simultánea o sucesivamente, a quienes tengan intereses contrapuestos”

Agrega en el mismo literal: “En esta falta también pueden incurrir los miembros de una misma firma o sociedad de abogados que representen intereses contrapuestos”.

La ley establece que el abogado o la firma que incurra en una falta como esta puede ser sancionado con censura, multa, suspensión o exclusión del ejercicio de la profesión.

Ante esta situación le escribí un correo electrónico al doctor Mauricio Jaramillo haciéndole tres preguntas: ¿Considera usted que hay conflicto de interés? ¿Consultó con su antiguo poderdante Bancolombia antes de asumir la representación de las empresas del Grupo Gilinski que adelantan una OPA hostil sobre Nutresa y Grupo Sura? ¿Recibió algún reclamo de su cliente Bancolombia?.

La respuesta del abogado Mauricio Jaramillo fue la siguiente: “me permito informarle que nuestra firma es muy rigurosa en guardar el secreto profesional del abogado y en cumplir con las reglas de conflicto de intereses”.

Ante la virtual falta de respuesta me comuniqué con el doctor José Luis Suárez, socio director de la prestigiosa firma Gómez-Pinzón abogados, quien por mensaje de texto me respondió que no estaba autorizado para discutir asuntos de sus clientes con medios de comunicación.

Pero la verdad es que este no es esencialmente un asunto de sus clientes, sino del proceder cuestionable de uno de los más importantes abogados y socios de su firma.

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