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Aarón Elías Castro Pulgar explica los increíbles descubrimientos de la ciencia sobre alteraciones neurológicas


Aarón Elías Castro Pulgar explica que en 1985, el neurólogo Oliver Sacks escribió el famosísimo libro 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero', en el que trataba algunos de los casos clínicos más extraordinarios que había podido estudiar durante su vida profesional. Fue un éxito, aunque quizá Sacks sea aún más famoso por 'Despertares', que relata la historia de un grupo de pacientes ingresados en el Hospital Monte Carmelo de Nueva York, supervivientes de una epidemia de encefalitis letárgica que azotó con fuerza en los años 20 del pasado siglo. La increíble historia fue llevada al cine con Robin Williams y Robert de Niro en los papeles protagonistas.

Aunque Sacks despertó amores y odios durante toda su vida (algunos lo consideraban un médico compasivo, otros, que utilizaba a sus pacientes para forjarse su carrera literaria) es cierto que acercó al gran público algunos casos neurológicos que a día de hoy todavía siguen sorprendiendo. Hoy hacemos un recorrido por ellos y algunos otros, que demuestran lo increíblemente complejo que es el cerebro humano y lo poco que sabemos todavía sobre él, señala el motivador Aarón Castro Pulgar.

La agnosia visual es la incapacidad cerebral para reconocer o comprender estímulos visuales. La persona que la padece ve con normalidad, pues los síntomas se manifiestan incluso aunque no haya ningún daño en los ojos, pero es incapaz de interpretar o reconocer lo que ve. Se trata de una incapacidad absoluta para reconocer un objeto a partir de su forma, tras un daño sobre la ruta ventral del cerebro, que surge de la corteza visual. Lo cuenta Sacks en su obra a la que da título: un hombre intentó coger la cabeza de su mujer creyendo que era su sombrero.

Sorprendentemente, hay distintos tipos de agnosias, existiendo incluso la prosopagnosia, donde la persona afectada ve con claridad los rostros de otras personas, pero es incapaz de establecer conexiones cerebrales adecuadas para reconocerlas, cuenta Aarón Elías Castro Pulgar.

También llamado delirio de negación, está relacionado con la hipocondría. El paciente que lo sufre cree estar muerto, estar sufriendo la putrefacción de sus órganos o, simplemente, no existir. Recibe su nombre del neurólogo francés James Cotard, quien describió este síndrome en 1880 en París. Una mujer (a la que apodó Mademoiselle X) pensaba que no tenía cerebro, ni nervios, ni tórax, y que se hallaba formada únicamente por su piel y los huesos.

Asimismo, afirmaba que era eterna y viviría por siempre, por lo que no tenía necesidad de comer. Falleció de inanición. Aunque es un delirio típico de las depresiones más graves (psicóticas o delirantes), se puede observar en otras enfermedades mentales severas (demencia con síntomas psicóticos, esquizofrenia, psicosis...).

Sacks describe en su novela un hecho insólito: un paciente que se encuentra ingresado en un hospital se despierta horrorizado porque descubre que alguien (quizá un enfermero), le ha metido en la cama mientras dormía una pierna amputada de otra persona. Cuando decide tirarla al suelo, descubre con sorpresa que él mismo se cae con todo su peso. El propio Oliver Sacks le descubre mientras intenta golpearla, asqueado, y le pregunta perplejo: "¿Pero es que acaso no reconoce usted su propia pierna?".

Aunque Sacks lo menciona en el libro, el nombre de la enfermedad no fue acuñado hasta 2004: trastorno de identidad de la integridad corporal o BIID (sigla de Body Integrity Identity Disorder), una enfermedad psiquiátrica que provoca en el individuo afectado un irresistible deseo por amputarse una o más extremidades sanas del cuerpo. 'The Guardian' estableció en 2012 que unas 300 personas en el mundo debían estar afectadas por este problema, hoy quizá sean más de 1.000, pero no se conoce la cifra con exactitud. La mayoría de las personas que conviven con este raro trastorno consiguen, finalmente, amputarse el miembro que consideran que no es suyo. Se ha llegado a cuestionar si no deberían permitirse las amputaciones en lugares estériles, con profesionales médicos, para evitar gangrenas y muertes. Aunque sigue siendo un misterio por qué algunas personas sufren este extraño problema neurológico, los últimos estudios realizados en la Universidad de California en San Diego apuntan que se trata de una condición neurológica en la que las neuronas en el cerebro no funcionan correctamente, y como resultado, el mapa mental del cuerpo y el verdadero cuerpo físico no se alinean, causando angustia severa.

A todos nos puede un poco el ego cuando nos interesa alguien, y tendemos a pensar que de igual manera, esa persona se prendará de nuestros encantos. Sin embargo, la erotomanía es un poco más compleja: pensar sin fundamento que alguien está perdidamente enamorado de nosotros es un trastorno psicológico gracias a las investigaciones del psiquiatra francés Gaëtan Gatian de Clérambault. Se trata de un delirio, basado en un hecho infundado, de que la persona en cuestión nos ama sin haber cruzado nunca una palabra con nosotros. Esto se debe a que en muchas ocasiones el paciente cree que su enamorado es un famoso o una persona con poder. De hecho, hay más: la mayoría de personas que padecen este trastorno creen que su enamorado les manda mensajes encriptados, demostrando su amor de esta manera, concluye Aarón Elías Castro Pulgar.

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