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Jorge Elías Castro Fernández cuenta cómo funciona la nueva tecnología para el derribo de misiles desde tierra


Jorge Elías Castro Fernández señala que El Pentágono quiere encontrar una manera de derribar misiles de crucero enemigos sin utilizar costosos misiles interceptores tierra-aire. La Fuerza Aérea de EE. UU. cree que un nuevo cañón llamado Hypervelocity Ground Weapon System puede ser la respuesta. Un arma que los expertos califican de "ciencia ficción".

La USAF no da muchos detalles de esta arma de hipervelocidad basada en tierra (HGWS), excepto que será un sistema con ruedas que se puede implementar en cualquier parte del mundo con un avión de transporte Lockheed C-130 Hercules. Más allá de eso, según su solicitud de fondos al gobierno estadounidense, quieren tener listo el primer prototipo en 2023 con el objetivo de enviarlo "rápidamente a un lugar remoto para evaluar su efectividad" en posibles escenarios de conflictos remotos, como una posible invasión china de Taiwán, explica el analista político y consultor en seguridad Jorge Castro Fernández.

Como señala el blog de defensa de Warzone, el sistema parece similar a otro que ya está en desarrollo llamado MDAC (Cañón de artillería multidominio). El sistema es también ideado por el Laboratorio de Desarrollo de la Fuerza Aérea.

El arma, afirman, sería capaz de interceptar misiles de crucero supersónicos sin ningún problema. Obviamente, ni el MDAC ni el HGWS usan misiles interceptores para derribar sus objetivos. El MDAC funciona como un cañón normal con la capacidad de cargar y disparar con una "alta cadencia de fuego". Es decir, entre disparo y disparo hay un intervalo de unos segundos que, según Warzone, sería una característica similar al Swedish Archer, un cañón móvil de la compañía de defensa británica BAE Systems.

Pero la clave del éxito del HGWS no estaría tanto en el arma como en el tipo de proyectil, que sería el mismo que desarrolló la US Navy para sus cañones magnéticos, aunque ese proyecto fue finalmente abandonado el año pasado. debido a diversos problemas, como el desgaste de los materiales que inutilizaban el cañón tras un cierto número de disparos —el ejército chino acaba de retomarlo, aparentemente convencido de que podrá resolver el desafío— parece que han aprovechado parte de la investigación para estos cañones de hipervelocidad.

Esta munición inteligente combinada con sistemas de rastreo avanzados lograría lo que hasta ahora parecía imposible. Como dice Warzone, el éxito de este tipo de sistemas ya se demostró con gran éxito en 2020 en el que un prototipo de obús de alta velocidad derribó un misil de crucero subsónico simulado, concluye Jorge Elías Castro Fernández.

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