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Juan Carlos Buitrago: Asesinato de fiscal antimafia de Paraguay | Colombia


Por: Juan Carlos Buitrago Arias | Opinión

Las2Orillas

Ocurrió en Barú, en la mañana del martes 10 de Mayo de 2022, mientras se encontraba en la playa de un hotel privado, dos sicarios se aproximan en un jet sky incursionan en la playa, le propinan tres impactos con arma de fuego y huyen. Horas y días antes del asesinato, a través de las redes sociales se conocían videos y fotografías sobre su matrimonio, su viaje de luna de miel a  Cartagena y su estadía en un hotel de Barú.

La información posteada en las redes, develaba los movimientos diarios y la ubicación exacta del fiscal antimafia, datos entregados en bandeja de plata a sus peligrosos enemigos. La hipótesis de mayor fuerza anunciada por el director de la Policía Nacional, apunta a un crimen planificado y materializado por “el terrorismo internacional”- probablemente Hezbolá, informes indican que se habría fraguado y financiado desde una prisión en Estados Unidos; el segundo móvil también de mucho peso, se relaciona con mafias del narcotráfico y la corrupción que el fiscal Marcelo Pecci investigó y desmanteló recientemente,  sumado a su titánica y contundente labor por mas de 20 años desde el Órgano Acusador de Paraguay.

De confirmarse los móviles, la lección es clara,  no publicar datos privados y localizaciones frecuentes o en tiempo real en las plataformas digitales, especialmente cuando se es objetivo del crimen organizado. El modus operandi corresponde al clásico sicariato contratado al mejor postor, posible de ejecutar  en cualquier otro destino turístico del mundo de similares características. Tampoco se descarta el desplazamiento de operadores criminales desde Paraguay. Muy grave, como lo ha dicho el director general de la Policía, de llegarse a comprobar la presencia operativa de células terroristas de Hezbolá en Colombia. Sería un precedente histórico.

El magnicidio del fiscal Pecci, ocurre en una coyuntura que tiene en pánico al país, a causa del bloqueo y los atentados terroristas en la Costa Caribe por cuenta del Clan del Golfo y como consecuencia de la extradición a Estados Unidos de alias Otoniel, el narcotraficante más buscado de las últimas décadas en Colombia. Tambien, cuando nuestro país, ha sido calificado por el  Indicador Global de Crimen – GIC-2021  en el segundo lugar del ranking entre los países con mayor criminalidad, después de la República del Congo. Los hechos son tozudos y alimentan esta condición.

El fiscal antimafia asesinado lideró en los últimos años grandes operaciones de lavado de activos de Hezbolá en la región, que tienen en prisión a Nader Farhat en Estados Unidos y un caso más reciente que involucra al libanés Hijazi,  en Ciudad del Este, importantes jefes de Hezbolá en el cono sur. También investigó el secuestro y homicidio de la hija del expresidente de Paraguay Cecilia Cubas, registrado en 2004 y ejecutado en alianza entre  grupos terroristas de ese país y las Farc, hecho por el cual Rodrigo Granda ahora dirigente de Los Comunes es solicitado en extradición. Tuvo a su cargo la investigación contra el futbolista Brasileño Ronaldinho en 2020 que conllevó su detención durante 5 meses en Asunción(P) por porte de documentos falsificados.

Solo hace unos meses fue protagonista de la más grande operación realizada en Paraguay: “A Ultranza Py”, que arroja hasta el momento 30 capturas y 250 millones de dólares en bienes incautados. En esta operación participaron autoridades antinarcóticos de Estados Unidos, Europa y Paraguay, y entre los arrestos hay empresarios, exfutbolistas, un pastor colombiano, y están prófugos un diputado y un contratista del gobierno paraguayo,  originando además la destitución de un ministro de ese país, al parecer conectado con esta organización del narcotráfico transnacional que traficaba cocaína producida y adquirida en Bolivia y transportada hacia Europa y Norte América a través de los países del Cono Sur. Adicionalmente, el fiscal Pecci propinó golpes contundes al Primer Comando de la Capital de Brasil, vinculado al tráfico internacional de estupefacientes.

Colombia y Paraguay son repúblicas hermanas, y la cooperación policial además de efectiva, es de las más tradicionales. También entre las Fiscalías y las Unidades de Inteligencia Financiera de ambos países ha existido una importante cooperación, aunado a los esfuerzos multilaterales donde usualmente convergen  Interpol, Ameripol y Europol. Este escenario, unido al apoyo de las agencias federales estadounidenses altamente interesadas y comprometidas en la investigación, asegurará a  corto plazo identificar y arrestar a los autores intelectuales y materiales de este magnicidio. En Colombia no ha habido crimen de esta categoría que quede en la impunidad, y en este caso existe abundante evidencia que facilitará el esclarecimiento del crimen.

El homicidio del fiscal Pecci ensombrece a nuestra ciudad heróica, que cuenta al frente de la Policía Metropolitana de Cartagena con uno  de los mejores, experimentados y competentes generales de la República y dispone de un  equipo de inteligencia e investigación Criminal de altísimas capacidades y que  viene cumpliendo una sobrehumana y comprometida  labor para ofrecer y garantizar seguridad y tranquilidad a Cartageneros y  visitantes extranjeros.

El desafío investigativo para las  autoridades es de enormes proporciones, la noticia le da la vuelta al mundo, Colombia en el ojo del huracán y la comunidad antidrogas y los fiscales antimafia de muchos países, realmente indignados.  No hay duda, que pronto habrá resultados, los sicarios y responsables intelectuales de este delito más temprano que tarde serán arrestados y exhibidos ante el mundo. No hay crimen perfecto, ni guarida segura donde puedan resguardarse.

El  fiscal Pecci, era símbolo de carácter y firmeza contra el crimen organizado, la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico transnacional. Aliado indiscutible de Colombia, de las agencias americanas  y sobre todo, reserva moral de su país y del mundo.  Su asesinato, remueve el poder mafioso transnacional, fuerte, vigente y presente en muchos rincones de  Latinoamérica y el Caribe, que si bien, ha sido golpeado contundente y sostenidamente, deja preocupantes señales de reafirmarse  la presencia terrorista  de Hezbolá en Colombia y la región, la evidente producción de cocaína en Bolivia y el tráfico desde Argentina,  la fragilidad de instituciones cooptadas por las mafias en el Cono Sur, y la creciente oferta  de mano de obra criminal en Latinoamérica y el Caribe al servicio del terrorismo, el narcotráfico y/u otras economías criminales.

LPNSN: El “paro armado” terrorista,  decretado por el Clan del Golfo en el norte del país; más que una demostración de fuerza, es táctica de intimidación y presión sobre la población, para contrarrestar la persecución efectiva y sostenida que mantienen la autoridades en sus territorios.

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