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Senadora Colombiana Piedad Córdoba llevaba 68.000 dólares sin declarar cuando fue arrestada en aeropuerto de Honduras


La senadora Piedad Córdoba se ha convertido en el mayor dolor de cabeza del candidato Gustavo Petro. El líder de la izquierda se empeñó en presentarla al Senado como parte de su lista a pesar de las advertencias de muchos de sus colaboradores. Córdoba arrastra varios procesos judiciales que podían perjudicar su campaña. Hace un mes, Petro le pidió que dejara de apoyarlo públicamente ante el inminente proceso que se le iba a abrir por su relación con Álex Saab. Ahí parecía zanjado el asunto. Sin embargo, la figura de Córdoba, una de las políticas más conocidas del país, siempre vuelve a la escena. La senadora ha sido retenida este miércoles en Honduras, a cinco días de las primera vuelta de las elecciones presidenciales, por llevar encima sin declarar 68.000 dólares, según han confirmado las autoridades de ese país. El dinero, según ella, pertenece a un empresario colombiano residente en Tegucigalpa.


Según un reporte de Juan Diego Quesada y Santiago Torrado para EL PAÍS, Córdoba visitó el día anterior el palacio presidencial hondureño por su buena relación con Xiomara Castro, la actual presidenta, y con su esposo, el anterior presidente Manuel Zelaya. Este martes iba a coger un vuelo rumbo a Bogotá –con escala en la ciudad de Panamá– en el aeropuerto de Comayagua, que sirve a la ciudad de Tegucigalpa, cuando la policía descubrió que transportaba una cantidad superior a los 10.000 dólares permitidos por viajero. En estos casos las autoridades multan a los infractores con un tercio de la cantidad encontrada. La investigación, de todos modos y según fuentes colombianas, ha sido puesto en manos de la fiscalía de Honduras. La fiscalía va a tomar declaración tanto a Córdoba como al empresario colombiano cuyo nombre no ha trascendido por ahora.

La figura de Córdoba despierta pasiones políticas en Colombia, y ya había vuelto a quedar en el foco de la controversia en febrero, cuando se reavivó el debate en torno a su papel en la liberación de políticos que pasaron largos años en la selva. Durante el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), ella fue una suerte de mediadora con la extinta guerrilla de las FARC en los casos de secuestros. Un antiguo asesor de comunicaciones la acusa ahora ante la Fiscalía, muchos años después, de haber aprovechado su cercanía con el Gobierno del fallecido Hugo Chávez en Venezuela para aconsejar a los rebeldes y manipular con motivaciones políticas los tiempos de liberación de los secuestrados, en particular la de Ingrid Betancourt.

El exasesor, Andrés Vásquez, también asegura que el alias de Teodora, que aparece en varias comunicaciones interceptadas a las FARC, se refiere a Córdoba, una vieja acusación que ella siempre ha negado. Los abogados de Córdoba aseguran que no hay una sola prueba de que haya actuado de manera ilícita, de que haya sido auxiliadora o militante de las FARC, ni de que la hayan financiado.

Córdoba, quien debería posesionarse como senadora el próximo 20 de julio, ya estuvo antes 16 años en el Congreso, en ese entonces como miebro del Partido Liberal. En 2010, la Procuraduría la inhabilitó por sus supuestos vínculos con las FARC, pero seis años después el Consejo de Estado revocó esa decisión. En épocas más recientes ha sido señalada como una suerte de madrina en Venezuela de Alex Saab.

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