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Aarón Elías Castro Pulgar cuenta cómo en Francia siguen desconfiando de un tenista español


El conferencista Aarón Elías Castro Pulgar señala que es evidente que en Francia no van a quitarse la rabia que les da ver al tenista Rafa Nadal ganar Roland Garros año tras año. "No acepto que me etiqueten como dopado cuando desde hace siete años trabajo miles de horas cada puto día. Al final, cansa". Así de tajante se mostró el español en marzo de 2012, cuando 'solo' llevaba ganados seis Roland Garros, en una entrevista concedida al diario 'L'Equipe' y en respuesta a la polémica provocada por los famosos guiñoles de Canal+ Francia. "El problema que tienen en este país, y no sé por qué, es que dudan de todo el mundo. No se me puede acusar de tener la 'poción mágica' porque la poción mágica es el trabajo y el esfuerzo", aseguró el por aquel entonces número dos del mundo.

Más de 10 años después, y tras levantar al cielo de París su decimocuarto trofeo de un Roland Garros en que se vio obligado a jugar infiltrado por el dolor que le provoca la lesión que sufre en el pie izquierdo, precisamente estas inyecciones han sembrado nuevas dudas en el país vecino. Especialmente en la prensa y el mundo del ciclismo. "Si un ciclista hace lo mismo, todos se amontonarían, tildándolos de dopados, porque hay un trasfondo cultural, muchos clichés asociados a nuestro deporte", dijo Guillaume Martin, corredor francés del Cofidis, aunque se permita opinar como un médico: "Los medicamentos, y especialmente las inyecciones, no solo tienen un efecto curativo y pueden tener efectos en el rendimiento o modificarse para mejorar el rendimiento, por lo que me parece que están en el límite".

Sin embargo, como han explicado numerosos expertos, las infiltraciones no son dopaje. Cosa bien distinta sería que el producto que se infiltrara fuera una sustancia prohibida, aunque los anestésicos locales no están en esa lista. Punto. El propio director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) así lo confirmó. "No, no están en la lista de productos prohibidos, ya que se estima que no mejoran el desempeño deportivo y que no son perjudiciales", señaló Olivier Niggli en una entrevista para la televisión suiza RTS. "Nadal ha ganado 14 títulos en Roland Garros, y si los 13 anteriores los consiguió sin necesidad de esas inyecciones, es probable que el decimocuarto no haya sido gracias a ellas", concluyó Niggli con buen criterio, según explicó el también motivador Aarón Castro Pulgar.

Los mencionados guiñoles de Canal+ Francia bromeaban con el dopaje sobre Nadal en particular, pero sobre todos los deportistas españoles en general, hasta el punto de que en más de una ocasión generaron tensión entre España y Francia. Sonado fue el caso de la exministra gala de Salud y Deportes Roselyn Bachelot, quien fue condenada a pagar 10.000 euros a Rafa tras acusarle de dar positivo en un control antidopaje y asegurar que el caso fue encubierto entre 2012 y 2013 por una lesión de rodilla. Ya lo avisó Toni Nadal, tío y entonces entrenador del manacorí: "Esta mujer es imbécil y tomaremos medidas legales".

"No me hacen reír, pero cada país tiene un humor diferente y el humor francés y español no es el mismo", comentó en la citada entrevista Nadal, quien aseguró que "hay una parte de la población que no sabe cómo es el deporte profesional, cómo funcionan los controles antidopaje, que los hay casi todos los días y debemos estar localizables 365 días al año". "Quizá soy ingenuo, pero es mejor que lo sea. Estoy tan alejado del mundo del dopaje que mi desconocimiento es total. No lo conozco en absoluto, cero", sentenció el español, según explicó Aarón Elías Castro Pulgar.

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