EL PUBLIQUE

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Desarticulan en Argentina una secta trasnacional con conexiones en los Estados Unidos, que operaba a través de la firma BA GROUP, prostituía a creyentes y en la que participaban artistas y una venezolana


Efectivos del Departamento de Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticularon una peligrosa organización internacional dedicada a la trata de personas que operaba desde el barrio de Villa Crespo en Buenos Aires, aunque contaba con una sede en los Estados Unidos. La organización se mostraba como una secta que prometía “mejoras espirituales” para captar a sus víctimas, para reducirlas a la servidumbre o, en algunos casos, ofrecer servicios sexuales a “personas de poder”.

Según un reporte de Infobae, se realizaron más de 50 allanamientos en los que detuvieron a un total de 24 personas, incluido su líder. Además, incautaron una cifra millonaria en distintas monedas, camionetas de lujo, videos para adultos, objetos de valor y computadoras. Se hizo un pedido de detención a Interpol de los líderes internacionales de la secta.

Altas fuentes con acceso a la investigación afirmaron que un célebre intérprete podría ser una de las víctimas de la secta. Se encontraron audios de conversaciones entre el artista y una de las detenidas que ya fueron revisados por detectives. Las grabaciones, aseguran las fuentes del caso, tendrían un tono levemente erótico. La acusada que conversaba con él es apodada “La Tigresa”.

De acuerdo con la información que pudieron obtener los investigadores, la organización captaba a sus víctimas con la promesa de terminar con “los males del SIDA y las drogas” y “buscar el desarrollo de la felicidad”. Así, los incorporaba a la organización y lograba reducirlos a una situación de servidumbre. En otros casos, les ofrecía algunos tratamientos “médicos” que hacían en sus “clínicas”, con el propósito fundamental de obtener dinero, influencias y “coberturas” para sus líderes.

Actualmente, la organización utilizaba a sus adeptas para el ofrecimiento de relaciones sexuales a personalidades poderosas, como el caso del artista internacional. Otra de las maniobras que realizaba era la que consistía en ser “curas de sueño”. No era otra cosa que drogar a los “fieles” de la organización y a otras personas captadas en el extranjero para dormirlos durante días como una forma de castigo en el primer caso y un supuesto tratamiento contra las drogas para los otros.

La investigación de la Policía Federal se hizo sobre la firma denominada BA GROUP, que según pudieron establecer, era utilizada por una organización criminal de índole internacional “que se mueve en el mundo de la empresa, la salud y la política”. Las fuentes sostienen que sus organizadores derivan de lo que antiguamente se conocía como sectas y que en la actualidad evolucionaron con multiplicidad de formas. Ya no son lo que eran hace algunas décadas atrás.

Además de la captación de víctimas y los servicios que ofrecían, la PFA descubrió el sofisticado método para blanquear el dinero que obtenían. Las ganancias obtenidas de la explotación de todas estas personas – “alumnos” de la Fundación Escuela Yoga de Buenos Aires (EYBA) y los “pacientes” de la clínica denominada “CMI ABASTO”- presuntamente ingresaron al circuito legal mediante inmobiliarias y una escribanía que tiene la organización en el país, además de distintas fundaciones creadas en Estados Unidos. Esto último les generaba un flujo constante de divisas extranjeras, cuya cara pública y legal para ese fin era la empresa BA GROUP.

Para concretar sus engaños y reclutar víctimas, la organización criminal poseía una estructura interna en la que prometía “evolucionar” y luego “reencarnar” en alguno de su insólita jerarquía: el líder, “maestro” o “ángel” (nivel 7); “Apóstoles, (nivel 6); el nivel 5 con los “genios”; nivel 4 de los “alumnos” y los niveles 3, 2, 1, que serían los “humanos comunes”.

Asimismo, establecieron un flujo de viajes hacia Estados Unidos y Uruguay, con el objetivo de realizar las mismas actividades que realizaban en Argentina, pero con la diferencia que las personas captadas eran convencidas de viajar a Argentina para realizar distintos tratamientos de “ayuda”. Entre ellos, “la cura del sueño” y así poder aislarlos de sus familiares directos y realizar distintas maniobras para obtener beneficios económicos.

Luego de la investigación, la PFA pudo detener a un total de 24 personas. Entre ellas, Juan Percowicz, el líder de la organización. Se trata de un hombre de 84 años, con domicilio registrado en la calle Amenábar al 1500, en el barrio porteño de Belgrano.

Sin embargo, no fue en ese lugar, según confirmaron a Infobae, donde lo detuvieron. Al cerebro detrás de la peligrosa organización, lo capturaron en una casa ubicada en el country Santa Clara, de la localidad de Benavídez. Ocurrió en medio de un impresionante operativo que causó impacto en todos los vecinos, quienes se sorprendieron con la presencia de un camión y un patrullero de la Policía Federal. Al ver que se trataba de esa fuerza, supieron que no se trataba de cualquier delito.

Allí, los efectivos secuestraron unos 400 dólares y medallas de oro. El hombre ya había sido denunciado en otras oportunidades por el fundador de la Red LibreMentes y promotor de una ley antisectas, Pablo Salum. Según registros oficiales, el líder tiene como actividad principal “servicios de contabilidad, auditoría y asesoría fiscal”. Además, está afiliado en la obra social del PAMI.

De los 24 detenidos, se conoció la identidad de 19. De esos, 10 son hombres, incluido el líder. Se trata de Mariano Krawickz (57), Gustavo Aníbal Rena, Mario Alberto Leonardo (62) Luis Mario Romero (50), Carlos Walter Barragán, un hombre de 60 años que fue campeón mundial de magia, Daniel Eloy Aguilar (60), Daniel Fryd Trepat, Federico David Sisrro y Horacio Vesce.

En cuanto a las mujeres, la PFA arrestó a Giorgi María del Carmen (64), Georgina Hirschfel (52), de nacionalidad venezolana, Susana Medelevich (75), Alicia Arata (62), Silvia Herrero (70), Marcela Agüello, Ruth Viviana London, Susana Barneix y Marcela Alejandra Sorkin.

Después de los allanamientos, se reveló el detalle de lo incautado. Según se observa, sorprende por lo cuantioso y por el valor para la investigación.

Las fuentes indicaron que los efectivos con la colaboración del Bureau of Diplomatic Security de la Embajada de los Estados Unidos y secuestraron en total 614 mil dólares, 1.939.000 pesos, mil libras esterlinas, 100 euros y una camioneta Ford Bronco de alta gama. Además, incautaron treinta medallas de plata, juguetes sexuales, videos pornográficos sado, computadoras portátiles, celulares, historias clínicas y títulos de propiedad.

La investigación fue liderada por el Juzgado Federal Nº4, cuyo titular es el juez Ariel Lijo, y por el fiscal Federal Carlos Stornelli, en colaboración con la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX). A la organización la acusan de una serie de delitos graves: Trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, agravado por coerción, hurto agravado, lavado de activos, asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, expendio Irregular de medicamentos y tráfico de influencias.

Respecto a las llamadas “curas del sueño”, las fuentes revelaron que las maniobras se realizaban en distintos departamentos de la Ciudad de Buenos Aires, a lo que identificaban como “clínicas o consultorios”. En la investigación, establecieron que esos inmuebles no se encuentran registrados, ni habilitados para actividades médicas. Para dormir a sus víctimas y tener el control total de ellas, utilizaban distintos medicamentos somníferos.

Según escuchas telefónicas, se pudo establecer que a fin de afianzar esas “curas” en suelo estadounidense, la “secta” tenía planes en el corto plazo la de comprar un edificio por un valor aproximado a USD 1.500.000. Esa suma saldría de un “banquito” que tiene la organización en los Estados Unidos. Es decir que manejaban dinero en efectivo de origen dudoso, que utilizarían para “blanquear” en compras inmobiliarias y en vehículos.

Otra de las actividades delictivas de captación la llevaron a cabo a través de sexo. Utilizaron a sus “alumnas” para la captación de hombres con alto poder adquisitivo y una actividad influyente que les sirva a futuro para la concretar negocios o blanquear el dinero. Descubrieron que ofrecían esos servicios sexuales en bares y lobbys de hoteles.

Se estima que la cantidad de “alumnos” ascendería a 170 personas aproximadamente en Argentina y otro tanto en Estados Unidos, quienes aportaban una cuota mensual en dólares, a la que denominan “ceremonial”. De igual forma, contaban también con unos 1500 víctimas captados por la firma BA GROUP, a las que les cobraban por impartirles capacitaciones “evolutivas” y clases de lectura. Asimismo, realizaron distintas jornadas que estaban dirigidas a organismos estatales, consejos profesionales, organizaciones con o sin fines de lucro, emprendedores y al público en general.

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