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Juan Carlos Buitrago: El Esmad de la Seguridad Humana | Colombia


Por General (r) Juan Carlos Buitrago Arias | Opinión

NoticiasRCN

Es una realidad, el Esmad no va más. Así lo sentenció el senador Gustavo Bolívar durante las protestas violentas del año pasado y así lo decidió en sus primeras acciones de gobierno el presidente del Pacto Histórico. En consecuencia y como es su deber, el director General de la Policía Nacional le ha anunciado al país la transformación del Esmad en una nueva Unidad de Diálogo y Acompañamiento a la Manifestación Pública.

Ya no tendremos entonces a los policías especializados y entrenados, portando su imponente uniforme negro, ejerciendo el uso legítimo de la fuerza, protegiendo la protesta social, la vida y bienes de los violentos, resistiendo provocaciones, improperios y escupitajos de desadaptados, y confrontando las agresiones de la primera línea.

Por ahora, mientras esté vigente la seguridad humana, los héroes del Esmad, que murieron en cumplimiento de su deber, que protegieron miles de vidas, que despertaron admiración, pasión y cariño de muchos, y la animadversión y ataques de otros, pasará al recuerdo, pero mantendrá en la memoria y el corazón no solo de miles de colombianos y extranjeros, también de las Compañías Republicanas de Seguridad – CRS, de la Policía Nacional Francesa, una de las más profesionales fuerzas antidisturbios de Europa, las mismas que fueron referente principal en el diseño, funcionamiento y entrenamiento del Esmad.

No cesan las críticas sobre el general Henry Sanabria luego de presentar la nueva Unidad que reemplazará al Esmad. Pero es necesario asignar un voto de confianza. Quienes conocemos de su inteligencia, principios y amor por la patria, tenemos la seguridad que tendrá el suficiente carácter y firmeza para proyectar a la Policía Nacional hacia un buen destino, el del bien común, el que se merecen los colombianos, el que afianzará las mejores condiciones de convivencia y tranquilidad pública. Esta es la visión altruista y honesta del General Sanabria, un maestro además en Derecho de Policía y en la doctrina sobre el uso legítimo de la fuerza. Un auténtico líder, practicante y exponente del emblema DIOS y PATRIA.

La nueva Unidad de Diálogo y Acompañamiento a la Manifestación Pública, ha sido creada con idéntica filosofía y fin a la que originó el Esmad: Proteger, ante todo, los derechos fundamentales y ser garantes del derecho a que la población pueda reunirse y manifestarse pública y pacíficamente, pero habrá una diferencia en su actuación, que parece sutil pero puede tener un fondo preocupante; la prioridad una, dos y tres veces, será el diálogo y la comunicación como mecanismos iniciales para la resolución de los conflictos y ante una inminente alteración del orden social mediante hechos que se tornan agresivos y violentos. Para este propósito procederán de la mano con los gestores de convivencia y los delegados en materia de derechos humanos. Este despliegue se desarrollará, bajo la denominación de Dispositivos Básicos de Acompañamiento – DBA, una especie de quipos interdisciplinarios, que procurarán el normal desarrollo y ejercicio del derecho a la reunión y la manifestación, así como la protección de quienes protestan. Veremos entonces asiduas imágenes a través de los medios de comunicación, que inquietarán a muchos, sobre el porqué no se hace uso de la fuerza desde el primer momento para conjurar situaciones que proyectan una grave crisis.

Por lo anterior, se ha agregado un Componente Especializado de Intervención – CEI, es decir la unidad responsable de ejercer el uso de la fuerza, que actuará de manera diferencial y focalizada para responder a escenarios de violencia o delitos que afecten el libre ejercicio de derechos, y será la última razón, la última instancia y el último recurso a emplear. Los policías integrantes de esta fuerza de intervención, contarán con un entrenamiento especial en protección de derechos humanos, diálogo, modelo de actuación diferencial, uso de la fuerza y de armas menos letales. El criterio de selección se ajustará a los más altos estándares en pruebas psicotécnicas, análisis clínico de ansiedad y depresión, y condiciones físicas y de salud mental. Y esto no significa que con el Esmad no se hayan cumplido los protocolos de selección y entrenamiento físico, emocional y técnico requerido; realmente otros factores influyeron en su disfuncionalidad, algunos relacionados con problemas de liderazgo, autoridad moral, trato, incentivos, distribución de los turnos de disponibilidad y las certificaciones comprobadas de idoneidad. Asuntos acumulados en la lista de pendientes que debe solucionar la Policía en general.

Adicionalmente, se implementarán nuevas herramientas tecnológicas con sistemas de evidencia digital, que permitirán en tiempo real con cámaras unipersonales transmitir los procedimientos, no solo con fines de supervisión y control, también para ejercer la cadena de mando, y comprobar además, el cumplimiento de los protocolos, y en caso de presentarse extralimitaciones en el uso de la fuerza, se identificarán e individualizarán a los funcionarios que incurran en dichas conductas, a fin de adelantar las investigaciones disciplinarias y/o penales correspondientes. Al mismo tiempo esta información será útil para determinar acciones violentas y criminales durante las manifestaciones e identificar y capturar in situ a los responsables.

El cambio de doctrina en seguridad, como es natural, crea incertidumbre, genera resistencias y demanda de un proceso de aprendizaje y adaptación, más aún cuando los policías y soldados de la patria de las últimas generaciones no están acostumbrados a recibir mensajes “blandos” contra la delincuencia por parte del primer mandatario, ni siquiera ocurrió durante los acuerdos de La Habana.

Los comandantes tienen una tarea urgente por cumplir, y es la de instruir a nuestros policías sobre el alcance de los mensajes que ha impartido el presidente; por ejemplo, cómo serán en adelante los procedimientos de control en parques contra los jíbaros, la erradicación de expendios de estupefacientes, la invasión del espacio público por vendedores ambulantes, la toma de fincas agropecuarias por parte de comunidades indígenas, el control del delito en las fronteras, las operaciones contra las economías criminales del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando; y prontamente cómo actuará el “nuevo Esmad”, la Unidad de Diálogo y Acompañamiento a la manifestación pública con su componente especial de intervención durante la protesta nacional programada para el 26 de septiembre por parte de la oposición.

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