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Juan Carlos Buitrago: La nueva era de la Policía | Colombia


Por: Juan Carlos Buitrago Arias | Opinión

Las2Orillas

No existe duda, el presidente Gustavo Petro acertó en la selección del mayor general Henry Armando Sanabria Cely como nuevo director general de la Policía Nacional, todo un maestro en Derecho de Policía. También en la designación de la brigadier general Jackeline Navarro como subdirectora general de la Institución, experimentada en educación policial. Una dupla de lujo, íntegra, capaz, legítima e independiente, ampliamente reconocidos por su servicio al bien común. Pero al conocerse el impacto que generaría este anuncio, descrito con cierta razón por el presidente: “hay decisiones que tienen grados de injusticia”, la desazón e inconformismo fue mayor, luego del llamamiento a calificar servicios de un grupo mayoritario del Cuerpo de Generales, sin tacha, destacados por su excepcional trayectoria y proyección, y cuya ausencia tendrá un notorio significado frente a los desafíos venideros en materia de seguridad ciudadana y combate al crimen.

Ojalá y por el bien de la nación, cortar de tajo casi mil quinientos años de experiencia, acumulados por los 52 Generales de la Fuerza Pública que pasan a la reserva activa, no represente un vacío de autoridad y más grave aún, un deterioro de la seguridad y un aumento del delito y la violencia. Alcanzar el generalato en la Fuerza Pública no es en automático, el proceso es complejo, se evalúa toda una vida y la evaluación obedece a estrictos protocolos. De cada promoción integrada por un promedio de 300 graduados, para el caso de la Policía Nacional, menos del 3 % son generales y en sus 131 años de existencia, solo 214 oficiales han accedido a esta jerarquía. Claro que subsisten falencias y siempre acechan influencias indebidas, políticas generalmente, pero esta es la excepción, no la regla, y que se quebrante o no este principio, depende fundamentalmente del caràcter, firmeza e independencia del director general.

El escepticismo crece a medida que el actual gobierno toma algunas decisiones, ahora en asuntos de Inteligencia, Seguridad y Defensa. Es una realidad, se avecina una “nueva era en la Policía”, por lo que es importante destacar y reiterar que la Institución queda en manos extraordinarias, claro por encima están la solidez y su vida centenaria que la hacen más fuerte, compacta e inquebrantable. Debe reconocerse que se afectó la estructura y la moral de sus integrantes, se alteró abruptamente el relevo generacional, se anuló un liderazgo colectivo, curtido e invaluable representado en los generales salientes, se cometieron injusticias y la incertidumre es alta ante la existencia de una cúpula policial diezmada con 11 generales, 10 de los cuales no superan los dos años de experiencia en el grado. Los últimos gobiernos realizaron esfuerzos significativos para robustecer el Mando Policial, no solo ampliando la planta del Cuerpo de Generales, también acondicionando la nueva estructura orgánica y territorial de la policía recientemente aprobada para responder a las demandas cada vez más exigentes de la ciudadana. Se proyectaba designar generales a cada una de las Policías Metropolitanas y a los Departamentos de Policía, jurisdicciones que requieren precisamente de comandantes con amplia visión, experiencia estratégica, operativa y administrativa, y condiciones excepcionales de liderazgo.

Se equivocan quienes piensan o han escrito, que ha sido seleccionada una “cúpula sumisa para acabar con la Policía”, los argumenos son verdaderamente infundados. Al contrario, esta designación debe llenar de confianza a colombianos y policías de la patria, porque se ha organizado una Alta Dirección cuya única ideología es el amor y entrega a su policía y al país, alejada del espectáculo público y sin protagonismos. La Policía Nacional, estará gobernada por un extraordinario ser humano, temeroso de Dios, con familia ejemplar, reconocido desde la Escuela de Cadetes de Policía General Santander por su humildad, inteligencia, entrega a los demás y espíritu de servicio público. Graduado entre los mejores, con efectividad comprobada en sus 34 años de servicio, protagonista en silencio de grandes golpes contra el crimen organizado nacional y transnacional. Se especializó en Inteligencia, Educación Policial, Seguridad Ciudadana, Administración de Procesos administrativos, financieros y de salud, y es quizá uno de los más eminentes abogados del país en Derecho de Policía. Ha sido mentor y partícipe de leyes fundamentales, entre ellas el Código Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana, la Ley Nacional de Inteligencia, normas de regulación del espectro electromagnético, entre otras; aportes que le han permitido fundar un criterio muy asertivo para contribuir con liderazgo y conocimiento en asuntos de seguridad pública, inteligencia y defensa nacional.

Es innegable, llega una “nueva era en la Policía Nacional” bajo la responsabilidad del Pacto Histórico. Designada la cúpula policial, surge el deber de nación de apoyar la gestión del mayor general Henry Armando Sanabria Cely y de todos los guardianes del orden, los policías de Colombia, también a los soldados de la patria, quienes necesitarán suprema sabiduría, precisa ponderación y suficiente entereza de carácter para NO negociar los principios, mientras afrontan los más grandes desafíos que desde ya comienzan: privilegiar la prevención para contener el delito y la violencia amenazante y creciente, preparar las mejores condiciones para la salida de la Policía Nacional del Ministerio de Defensa Nacional y preservar la cohesión interna ante las animosidades que buscan generar divisiones dentro de la Institución.

LPNSN: La inteligencia y la investigación criminal, dos poderosas herramientas cada vez más necesarias para combatir el fenómeno creciente del comercio ilícito. Así se concluyó en el Foro Internacional para el fortalecimiento de las capacidades policiales, celebrado esta semana en la ciudad de Toluca (México).






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