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Empresarios venezolanos se enfrentan silenciosamente en Florida por el negocio de las encomiendas puerta a puerta a Venezuela


Por Felicia Osorio

El envío de carga desde Estados Unidos a Venezuela es un negocio lucrativo para muchos empresarios venezolanos que operan en Florida, pero también es un campo de batalla donde se libran rivalidades, sabotajes y contrabando. Algunos de estos empresarios se dedican a mover mercancías ilegales, como armas, municiones o vehículos robados, sin pagar impuestos ni cumplir con las leyes de ambos países. Otros se esfuerzan por ofrecer un servicio de calidad y legal a sus clientes, pero se ven amenazados por la competencia desleal y las trampas de sus colegas.

Un intento de sabotaje con armas

Uno de los casos más graves ocurrió hace unos meses, cuando el ciudadano José Manuel Calvo, consuegro del general Freddy Carrión, excomandante general de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, trató de perjudicar a Álvaro Castillo, un venezolano de origen maracucho que es CEO en Miami de la empresa de encomiendas AC Export LLC. Calvo le entregó a Castillo unas cajas que contenían fusiles AR-15 y AK-47, sin decirle lo que había dentro, y le pidió que las enviara a Venezuela. Calvo no registró su nombre como remitente, sino que dijo que lo haría el lunes siguiente, pues era viernes al mediodía y la carga salía ese mismo día a Venezuela. Una persona consultada describe a Castillo como alguien arrogante, grosero y prepotente.


Álvaro Castillo, CEO de AC Export LLC

Lo que Castillo no sabía era que un informante "misterioso" había alertado al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) sobre el envío de las armas, con el fin de que las incautaran en la aduana aérea de la ciudad de Valencia, estado Carabobo, y así dañar la reputación y el negocio de AC Export LLC. Calvo tenía como objetivo establecer una especie de monopolio en el envío de carga aérea desde Florida a Venezuela, aprovechando sus contactos políticos en el país sudamericano. Sin embargo, las autoridades estadounidenses fueron informadas sobre lo sucedido, aunque no iniciaron una investigación, debido al desinterés que han mostrado por fiscalizar la legalidad de la carga que sale de Estados Unidos.

Un seminario web que enseñó más de lo debido

El incidente de las armas causó preocupación entre los empresarios venezolanos que se dedican a las encomiendas puerta a puerta, y motivó la organización de un seminario en línea sobre el tema de la seguridad en la carga, dictado por expertos. En el seminario se explicaron los sistemas de seguridad y cerraduras de contenedores marítimos y aéreos, y contó con la participación de dos agentes de la Federal Maritime Commission, uno de ellos una agente federal de origen puertorriqueño. Estos dos agentes son los encargados de supervisar la carga marítima de los puertos localizados entre Cabo Cañaveral y Miami.

El seminario fue aplaudido por varios de los participantes, pero también fue aprovechado por algunos para aprender datos y herramientas útiles sobre cómo poder contrabandear mercancías a Venezuela. Y es que la supervisión efectiva de la carga marítima que sale de Florida es muy difícil, debido a la escasez de agentes y a la proliferación de contrabandistas de mercancías ilegales. Los mismos agentes han reconocido que ese es parte del problema que dificulta una eficiente fiscalización de la carga marítima que sale de Florida.

Un negocio que beneficia a los allegados al poder en Venezuela

Entre los empresarios venezolanos que se benefician del negocio de las encomiendas a Venezuela, hay uno que destaca por transportar carga refrigerada, destinada a altas personalidades de la administración de Nicolás Maduro y a familiares de éstas. Se trata de Carlos Bello, quien se encarga de enviar alimentos y otros productos perecederos a Venezuela, aprovechando la escasez de ciertos artículos que sufre la población venezolana. Bello tiene acceso privilegiado a los funcionarios venezolanos que le facilitan el ingreso de la carga refrigerada al país, sin mayores inconvenientes.

Así, mientras algunos empresarios venezolanos se enfrentan en una suerte de "guerra a cuchillo", por el negocio de las encomiendas a Venezuela, otros se alían con figuras poderosas de la administración de Maduro para obtener ganancias a costa de los caprichos de los poderosos de turno en Venezuela. Un negocio que, lejos de ser transparente y legal, está lleno de ambición y corrupción.



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