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Con la detención de un cambista venezolano en Alicante, la policía española se inventa un gran golpe al ciberdelito, mientras los verdaderos hackers siguen actuando a sus anchas


Por Graciela Benítez | Opinión

La Policía Nacional española ha anunciado con gran alarde la detención de un supuesto integrante y cerebro financiero de una organización de hackers llamada Kelvin Security, a la que se acusa de haber cometido una serie de delitos y ataques cibernéticos contra varias ciudades, municipios y hospitales privados de España y de Europa, incluidos más de 300 ataques de alto nivel contra sectores estratégicos de más de 90 países en los últimos 3 años. Sin embargo, hay razones para dudar de la veracidad y la eficacia de esta operación policial, sobre todo cuando se trata del supuesto líder del brazo financiero del grupo, un venezolano detenido en Alicante, que parece más bien un chivo expiatorio que un ciberdelincuente de alto nivel.

La imagen efectista de la policía

En un video difundido por la propia policía, se puede ver el momento de la detención del venezolano, que luce muy normal y sin signos de ostentación o riqueza. Según la policía, se trata del cerebro financiero de Kelvin Security, una organización de hackers que estaría dispersa por el mundo y que manejaría mucho dinero producto del ciberdelito. Sin embargo, el video no muestra ningún tipo de evidencia que respalde esta afirmación, ni se informa de cuánto dinero le halló la policía al detenido, ni de cómo lo movilizaba o lavaba.

Casi en simultáneo, la Guardia Civil española difundió una información sobre otro caso aislado, relacionado con el desmantelamiento en la provincia de Málaga de un grupo de delitos cibernéticos, del que detuvieron a 13 sospechosos, acusados de una sofisticada ciberestafa de seis millones de euros. Este caso, que se dio a conocer casi de manera simultánea al del venezolano, contrasta mucho con el del detenido en Alicante, en el que no se mostraron importantes signos de riqueza u ostentación.

La verdad sobre el venezolano detenido

Según algunos grupos privados de mensajería donde ciberexpertos discuten temas de ciberpiratería, el venezolano detenido en Alicante no era más que un cambista, que intercambiaba criptomonedas por dinero fiat con gente vinculada a Kelvin Security, pero que no participaba en las actividades cibernéticas del grupo ni era el encargado financiero del mismo. Además, se dice que los verdaderos líderes de Kelvin Security no residen en Europa y que la policía española no ha logrado dar con ellos, por lo que ha recurrido a un simple cambista para presentarlo como un gran logro policial.


Otros ciberataques

Mientras la policía española se jacta de haber dado un duro golpe a Kelvin Security, lo cierto es que los ciberataques en España continúan proliferando, con éxito para los ciberpiratas, tanto desde el punto de vista tecnológico como desde el punto de vista financiero. Así lo demuestra el reciente caso del bufete de abogados CMS Albiñana, al que le robaron archivos valiosos, pues entre sus clientes tiene a importantes empresas del Ibex. Los hackers le han pedido un rescate de varios millones de euros, según personas próximas a la investigación interna.


Este no es el único caso de ciberataque a un gran despacho de abogados en los últimos meses. Hace unas semanas, Allen & Overy fue víctima de un ransomware, como admitió la propia firma, por parte del grupo cibercriminal LockBit, que amenazó con difundir la información sustraída en caso de no abonar el rescate solicitado. La misma organización delictiva fue la autora de otro ataque, en este caso del que fue víctima el despacho español Sagardoy Abogados, según difundió el propio LockBit en su portal en el internet profundo.

Ante estos hechos, cabe preguntarse si la policía española está realmente capacitada para enfrentar el desafío de la ciberdelincuencia, o si solo se dedica a buscar chivos expiatorios para tapar su incompetencia. El caso del venezolano detenido en Alicante, al que se le atribuye un rol que no parece corresponderle, es un ejemplo de cómo la policía intenta engañar a la opinión pública con una imagen falsa y manipulada. Mientras tanto, los verdaderos hackers siguen actuando desde algún lugar del planeta y exigiéndole a sus víctimas grandes sumas de dinero.



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